Restauración Española: Reinado de Alfonso XII y Regencia de María Cristina

La Restauración en España (1875-1902)

Durante la Restauración en España (1875-1902) se distinguen dos etapas: el reinado de Alfonso XII (1875-1885) y la Regencia de su esposa María Cristina (1885-1902), quien asumió el poder tras la muerte del rey hasta la mayoría de edad de su hijo Alfonso XIII. El sistema político implantado durante este periodo garantizó una relativa estabilidad, aunque tenía debilidades evidentes: era corrupto y antidemocrático. Se estableció un sistema basado en la alternancia entre dos partidos: el Partido Conservador y el Partido Liberal, lo que aseguraba que el poder estuviera siempre en manos de la oligarquía.

El Reinado de Alfonso XII (1875-1885)

Durante la Restauración, España tuvo dos periodos importantes:

  1. El reinado de Alfonso XII (1875-1885).
  2. La regencia de María Cristina (1885-1902), que gobernó hasta que su hijo, Alfonso XIII, cumplió la mayoría de edad.

Este sistema político parecía estable, pero en realidad era injusto y corrupto. Solo dos partidos tenían el poder:

  • El Partido Conservador, dirigido por Cánovas del Castillo.
  • El Partido Liberal, dirigido por Sagasta.

Estos dos partidos se turnaban en el poder en un proceso llamado turnismo, pero las elecciones eran manipuladas para que siempre ganara el partido que tocaba gobernar.

Gobierno de los Conservadores y fin de las guerras

Durante los primeros años, el Partido Conservador, dirigido por Antonio Cánovas del Castillo, dominó la escena política. Se aprobaron leyes de carácter conservador, como la ley de imprenta, la ley electoral, que reintroducía el sufragio censitario, y una legislación que otorgaba al gobierno mayor control sobre los ayuntamientos. En este periodo, se solucionaron dos grandes conflictos heredados del Sexenio Democrático: la tercera guerra carlista y la guerra de los Diez Años en Cuba.

Cuando Alfonso XII llegó al trono, los conservadores fueron los primeros en gobernar. Durante su mandato:

  • Aprobaron leyes conservadoras, como controlar la prensa y los ayuntamientos.
  • Terminó la Guerra Carlista en 1876. Los carlistas fueron derrotados y su líder, Carlos VII, tuvo que exiliarse en Francia.
  • Se modificaron las leyes en el País Vasco:
    • Ahora debían enviar soldados al ejército.
    • A cambio, lograron una autonomía económica especial llamada Concierto Económico, que les permitía gestionar sus propios impuestos.

Final de la Tercera Guerra Carlista

Cuando Alfonso XII fue proclamado rey en 1875, la guerra carlista ya estaba en declive. Los ejércitos liderados por Jovellar y Martínez Campos lograron recuperar el control en el Maestrazgo y Cataluña. Posteriormente, una ofensiva en el País Vasco debilitó a los carlistas, lo que obligó a su líder, Carlos VII, a exiliarse en Francia en febrero de 1876. Con la victoria del gobierno en marzo de 1876, la guerra terminó definitivamente. Sin embargo, el temor a futuros levantamientos carlistas se mantuvo durante décadas. Como consecuencia de este conflicto, el régimen foral de las provincias vascas y Navarra fue reformado. En 1876, se estableció un sistema intermedio: las provincias vascas debían contribuir con contingentes de soldados al servicio militar obligatorio y se establecieron los conciertos económicos, que otorgaban autonomía fiscal a las diputaciones vascas, permitiéndoles recaudar impuestos y entregar al Estado una cantidad pactada. Este sistema sigue vigente en la actualidad.

  • Se firmó la Paz de Zanjón en 1878, que terminó la Guerra de los Diez Años en Cuba. Sin embargo, la paz no duró mucho, y en 1895 hubo una nueva guerra que terminó en 1898 con la independencia de Cuba y la pérdida de las últimas colonias de España.

La Guerra de los Diez Años en Cuba

El otro gran conflicto fue la guerra de independencia cubana. España pudo reclutar y enviar un ejército de 25.000 hombres a la isla, lo que permitió al general Martínez Campos combinar acciones militares con negociaciones diplomáticas. En 1878, se firmó la paz de Zanjón, que concedía algunas mejoras a los rebeldes, la amnistía para los prisioneros y ciertas reformas políticas. Sin embargo, la independencia no se concedió y el problema quedó pospuesto hasta 1895, cuando estalló una nueva guerra que culminaría con la pérdida de Cuba en 1898. En 1881, el Partido Liberal asumió el gobierno hasta 1884, iniciando el turno pacífico de partidos.

Gobierno de los Liberales y reformas importantes

En 1881, los liberales tomaron el poder y realizaron varios cambios:

  • Permitieron que los trabajadores formaran sindicatos (Ley de Asociaciones, 1887).
  • Aprobaron el sufragio universal masculino (1890), lo que permitió votar a todos los hombres adultos.
  • Crearon juicios con jurados populares (Ley del Jurado, 1888).
  • Dieron más derechos a los ciudadanos, inspirados en la Constitución de 1869.

La Regencia de María Cristina (1885-1902)

En 1885, Alfonso XII murió, y como su hijo, Alfonso XIII, era un bebé, su esposa María Cristina quedó como regente hasta que él cumpliera 16 años.

El Pacto de El Pardo

Para evitar una crisis, los líderes de los dos partidos, Cánovas y Sagasta, hicieron un acuerdo llamado Pacto de El Pardo, en el que se comprometieron a:

  • Respetar a la reina regente.
  • Seguir turnándose en el poder pacíficamente.

Gracias a este pacto, el Partido Liberal asumió el gobierno y gobernó durante el llamado Parlamento Largo (1885-1890).

Segunda etapa: La Regencia de María Cristina (1885-1902)

El 25 de noviembre de 1885, Alfonso XII falleció, dejando a su esposa embarazada. Su hijo, el futuro Alfonso XIII, nació en mayo de 1886, y María Cristina asumió la Regencia hasta que él alcanzó la mayoría de edad en 1902. El fallecimiento del monarca pudo haber generado una crisis política, pero se evitó gracias al Pacto de El Pardo, firmado en 1885 entre Cánovas del Castillo y Práxedes Mateo Sagasta. Este acuerdo garantizaba la continuidad del turno de partidos y el respeto a la regente. Durante el gobierno de Sagasta (1885-1890), un periodo conocido como el Parlamento Largo, se impulsaron diversas reformas de corte liberal:

  • Ley de Asociaciones (1887): permitió la legalización de las organizaciones obreras, que hasta entonces operaban en la clandestinidad.
  • Sufragio universal masculino (1890): aunque Sagasta no creía en el voto popular, esto fortaleció su liderazgo dentro del Partido Liberal.
  • Ley del Jurado (1888): estableció jurados populares para ciertos delitos.
  • Derechos individuales: se aprobaron derechos similares a los recogidos en la Constitución de 1869.
  • Código de Comercio y Código Civil: regulaban la economía y la vida jurídica del país.

Sin embargo, en la última etapa de la Regencia, la estabilidad comenzó a desmoronarse.

Crisis y final del sistema político

A finales del siglo XIX, la estabilidad comenzó a romperse:

  • Cánovas fue asesinado en 1897 por un anarquista.
  • España perdió Cuba en 1898, lo que provocó una gran crisis política y económica.
  • Sagasta murió en 1903, y el Partido Liberal se dividió.

Con la muerte de Cánovas y Sagasta, el sistema político perdió su equilibrio. Durante el reinado de Alfonso XIII, surgieron nuevas ideas para cambiar el país y acabar con la corrupción, en un movimiento llamado Regeneracionismo.

Crisis y final de la Regencia

En 1897, Cánovas del Castillo fue asesinado por el anarquista Angiolillo. Su muerte generó una crisis en el Partido Conservador, que pasó a estar dirigido por Silvela y luego por Maura, quienes impulsaron políticas de regeneracionismo para reformar la vida política.

El Partido Liberal y Sagasta también enfrentaron dificultades, especialmente con la crisis del 98, tras la derrota de España en la guerra hispano-estadounidense y la pérdida de Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Esta crisis causó un profundo desprestigio político y marcó el declive del sistema de la Restauración. Sagasta falleció en 1903, dejando un partido fragmentado en varias tendencias que no lograron mantenerse unidas, generando luchas internas por el poder. La muerte de Cánovas y Sagasta debilitó el sistema político, pero con el ascenso al trono de Alfonso XIII en 1902, España inició una nueva etapa marcada por el regeneracionismo, una corriente que buscaba reformar el sistema político y modernizar el país.

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