El Conde-Duque de Olivares y la Política de Felipe IV
Felipe IV fue un monarca especialmente preocupado por la cultura y realizó una importante tarea que influyó en el transcurso de la historia. Entregó el poder a su valido, el Conde-Duque de Olivares, cuyo programa político pretendía la recuperación del prestigio exterior de la Monarquía Hispánica y el fomento de las reformas interiores para poner fin a la corrupción del gobierno.
El Plan de Reforma del Conde-Duque
Su plan de reforma se centraba en la recaudación para la política exterior ofensiva en Europa, para lo cual planteó una reforma financiera y militar. En ese entonces, Castilla estaba exhausta y empobrecida, y no podía soportar las necesidades económicas y militares de la Corona. Por ello, el Conde-Duque de Olivares planteó la “Unión de Armas”, un ejército sostenido por todos los reinos en función de su riqueza y población.
Estas reformas pretendían unificar políticamente el Estado Español, suprimiendo las diferencias forales y repartiendo por igual cargas y beneficios entre todos los territorios de la corona. El plan buscaba una estructura centralizada del Estado, pero su aplicación era casi imposible, tanto por las dificultades económicas como por la oposición de distintos reinos. Cataluña y Portugal iniciaron una guerra para independizarse, cosa que logró el segundo de los dos reinos en 1640. Por ello, en 1643, Felipe IV decidió destituir a Olivares, quien se retiró a un pueblo de Madrid donde pasó el resto de su vida.
Los Decretos de Nueva Planta y la Centralización Borbónica
El primer objetivo del nuevo rey, Felipe V, fue reducir la complejidad de los reinos, leyes e instituciones a una sola entidad a la manera de Castilla. Esta obra se plasmó en “LOS DECRETOS DE NUEVA PLANTA”, que expresaban una profunda reforma del gobierno y administración de los territorios de la Corona de Aragón. Significaba la sustitución del pactismo de los Austria por el absolutismo de los Borbones y la asimilación al modelo castellano.
Con estos Decretos, se procedió a una nueva y uniforme organización de todo el territorio. Se suprimieron algunos fueros del territorio de Castilla y se impusieron en ellos las leyes e instituciones de Castilla. Los decretos tuvieron como consecuencia la unificación jurídica e institucional de España, configurándose en una monarquía unitaria y centralizada, aunque se mantuvieron fueros e instituciones vascas y navarras por la fidelidad al bando borbónico durante la Guerra de Sucesión.
La división provincial se reflejó en la administración y organización territorial. Los reinos de Aragón pasaron a ser provincias gobernadas por un capitán general, lo mismo ocurrió con el resto de España. Surgieron nuevos cargos:
- Intendentes: Supervisaban los poderes locales y eran nombrados por el monarca.
- Capitanes Generales: Ejercían la jefatura militar, administrativa y judicial de las provincias.
- Corregidor: Administraban los municipios y eran nombrados por el monarca.
La Unión Dinástica y el Reinado de los Reyes Católicos
En 1469, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón se casaron, tras esta unión se creó un nuevo estado: la Monarquía Hispánica, siendo una “Unión Dinástica”, que es la unión de varios reinos, estados, dominios… bajo un mismo soberano o gobernante por derecho dinástico. Como consecuencia de tal tipo de unión, estos reinos o estados que han sido fusionados no han sido integrados completamente; cada uno posee una forma independiente y cada territorio mantiene sus propias instituciones y legislación.
El Reforzamiento del Poder Real y la Política Religiosa
El objetivo principal de los Reyes Católicos fue el reforzamiento del poder real, y uno de sus mejores medios fue la política religiosa, concretada en las dos siguientes actuaciones:
- Con el permiso papal, crearon el Santo Oficio para controlar la uniformidad religiosa.
- Fomentaron las Regalías, que suponían un control en el nombramiento de los obispos.
La uniformidad religiosa se concretó en la expulsión de los judíos: 70.000 sefardíes abandonaron España y 50.000 se convirtieron al cristianismo. También se persiguió a los mudéjares, que tuvieron que convertirse al cristianismo (moriscos).
Instrumentos para Aumentar el Poder Real
Los Reyes Católicos crearon otros instrumentos para aumentar su poder, entre ellos un ejército permanente pagado por la monarquía y un cuerpo de funcionarios reales. La política institucional también se orientó para lograr una monarquía autoritaria y fuerte. Pretendían socavar los privilegios políticos de la nobleza, la iglesia y las ciudades, y reforzar el poder central. Para ello, reforzaron instituciones ya existentes:
- Se reorganizó el Consejo Real de Castilla, principal órgano de gobierno.
- Se redujo el papel de las cortes.
- Se revitalizó el cargo de corregidor.
- Se creó la Santa Hermandad.