Historia de España: Del Antiguo Régimen al Reinado de Isabel II

El Antiguo Régimen

El Antiguo Régimen es el sistema de organización político, social, económico y poblacional que rigió los gobiernos europeos desde el siglo XV hasta la Revolución Francesa (1789) y las revoluciones burguesas. Esta crisis del Antiguo Régimen supuso el paso a la Edad Contemporánea, con la que España comenzaría con el reinado de Carlos IV. Carlos IV dejó el gobierno en manos de Manuel Godoy, cuyo gobierno se inició con problemas como el bloqueo económico, enfrentamientos exteriores y la emancipación de las colonias americanas. El gobierno creó un «cordón ideológico sanitario» para protegerse de las ideas revolucionarias francesas, además de reforzar la Inquisición, lo que provocaría revueltas contra el absolutismo. La muerte de Luis XVI (1793) hizo que España entrara en la Primera Coalición Antifrancesa; es decir, España declaró la guerra a Francia y, tras una derrota, se firmó la Paz de Basilea (1795), con la que España recuperaría su alianza con Francia. Más tarde, esta alianza sería sancionada por la firma del Tratado de San Ildefonso para luchar contra Gran Bretaña. Como consecuencia, la marina inglesa bloqueó el tráfico del Atlántico, impidiendo que España obtuviera beneficios de sus colonias, lo que provocaría hambrunas y revueltas campesinas. España se alió con Francia y declararon la guerra a Portugal (aliado de Gran Bretaña) en la Guerra de las Naranjas. La flota española fue derrotada por Nelson en la batalla de Trafalgar (1805). Gracias al Tratado de Fontainebleau, los franceses consiguieron entrar en España, culminando con el Motín de Aranjuez en 1808, que acabó con Godoy destituido y la abdicación de Carlos IV. Carlos IV pidió ayuda a Napoleón, quien los reunió a ambos en Bayona, donde se producirían las Abdicaciones de Bayona.

Bayona acabaría con la corona en manos de Napoleón, que nombraría a su hermano José I con una carta otorgada.

La Guerra de la Independencia

El 2 de mayo de 1808 se produce la sublevación del pueblo madrileño. Esta fue espontánea y popular, llegando a participar oficiales de bajo mando. La represión francesa, dirigida por el mariscal Murat, fue muy dura; no obstante, el movimiento se extendió rápidamente y, aprovechando el vacío de poder, surgieron las juntas locales y provinciales, las cuales crearían la Junta Central Suprema, presidida por Floridablanca, que reconocía como rey a Fernando VII. Fue una auténtica revolución: el pueblo y las juntas se declaran soberanas y con capacidad para firmar tratados, crear leyes, recaudar impuestos y dirigir la guerra. Para derrotar al enemigo se necesitaba un ejército poderoso, y el ejército español no lo era, y el Estado no tenía suficiente poder para incorporar más combatientes. A causa de esto, surgieron las «guerrillas», grupos pequeños que no buscaban la victoria final, sino el hostigamiento y desgaste del rival. Todo esto se ha de entender no solo como una guerra de independencia, sino que también adquiere tintes de guerra civil. Había dos bandos: los que apoyaban a José I, «afrancesados», que eran ilustrados y altos mandos del ejército, y los que apoyaban a Fernando VII, «patriotas», un grupo heterogéneo compuesto por absolutistas, liberales e ilustrados moderados que únicamente tenían en común el deseo de independencia.

Fases de la guerra:

  1. 1ª fase (junio-octubre 1808): Los franceses son incapaces de controlar todas las plazas fuertes, por lo que son derrotados en la batalla del Bruch y en la batalla de Bailén. José I tiene que refugiarse en el norte.
  2. 2ª fase (noviembre 1808-1812): Contraofensiva y victorias francesas. Napoleón entra en España al frente de la Grande Armée y derrota a los ejércitos españoles, volviendo a poner a José I en el trono. La Junta Central Suprema establece negociaciones con el Reino Unido, que desembarca en la península con Wellington y Moore en 1809. En 1811, los franceses habían ocupado las plazas más importantes, salvo Cádiz, protegida por los británicos. Comienza la «guerra de guerrillas». La Junta Central Suprema busca destruir el Antiguo Régimen y se disuelve, dejando el poder en manos de una regencia de cinco miembros que convocan las Cortes de Cádiz de 1810. A causa de la invasión francesa a Rusia, Napoleón retira sus tropas del frente ibérico.
  3. 3ª fase (1812-1813): Ofensivas hispano-británicas. Gracias a las victorias de Wellington en Ciudad Rodrigo y Badajoz, el ejército de José I abandona Andalucía. En julio de 1813 se da la ofensiva final. Napoleón firma el Tratado de Valençay, que reconoce a Fernando VII como rey de España. Esta guerra dejó graves consecuencias en España.

La Revolución Liberal – Cortes de Cádiz – Constitución de 1812

La regencia de cinco miembros convocó elecciones indirectas por sufragio universal masculino de mayores de 25 años, que eligieron diputados en las provincias españolas y americanas. Pronto aparecerían tres tendencias ideológicas: los liberales, que pretendían modernizar el país creando leyes modernas y revolucionarias; los absolutistas; y los ilustrados moderados, que pretendían hacer reformas de manera moderada. Los diputados se reunieron en Cádiz y crearon reformas legislativas concretas. Una de las primeras fue el decreto de igualdad jurídica y libertad de prensa.

Todo esto dará lugar a una revolución burguesa.

La Constitución de Cádiz: Los puntos más importantes son: soberanía nacional e igualdad jurídica, monarquía parlamentaria y constitucional, división de poderes, Cortes unicamerales, derechos y libertades, provincias y religión católica.

Reinado de Fernando VII (1813-1833): Absolutismo y Liberalismo

Fernando VII se encuentra en un país destrozado y sin recursos, en el que liberales y absolutistas esperaban mucho de él. Con su muerte en 1833 desaparecería el Antiguo Régimen.

Retorno al absolutismo: Tras la derrota de Francia, las grandes potencias se reunieron en el Congreso de Viena. Allí trataron de restaurar el Antiguo Régimen; para ello, crearon la «Santa Alianza» para intervenir contra los brotes liberales. Con este panorama, Fernando VII deroga la Constitución de 1812. Comienza la represión política contra los afrancesados, que fueron exiliados por el ejército. Se restaura la sociedad estamental, la Inquisición, etc., aunque era difícil volver atrás por la mentalidad de la gente. El gobierno de Fernando VII fue muy inestable: la hacienda casi quiebra, la política exterior fue un desastre, no consiguieron indemnizaciones de la guerra y dejó de ser gran potencia, ya que no tenía ni dinero ni ejército. Además, hubo una abundancia de pronunciamientos liberales a favor de la Constitución. En enero de 1820, la conspiración triunfó. Un ejército se embarcó hacia América para combatir allí a los liberales independentistas. Finalmente, Fernando VII acepta restablecer la Constitución.

Trienio Liberal (1820-1823)

Una junta de gobierno provisional restablece la Constitución de 1812. El rey comenzó a buscar apoyos y a pedir ayuda a la Santa Alianza. Los liberales se dividieron en dos grupos: los moderados, partidarios de reformas paulatinas y de intentar colaborar con el rey, y los exaltados, más radicales, que pedían cambios drásticos. La Santa Alianza decidió intervenir en 1823 con los Cien Mil Hijos de San Luis. El rey recupera el trono y vuelve a anular las reformas liberales.

La Década Ominosa (1823-1833)

Fue un periodo de la historia de España en el que se restauró el absolutismo con Fernando VII y se persiguió ferozmente a todos los liberales. El problema es que Fernando VII no tuvo hijos varones, tan solo hijas. Ya su padre, Carlos IV, había intentado eliminar la Ley Sálica, y finalmente Fernando VII terminaría con lo que su padre comenzó. En 1830 promulgó la Pragmática Sanción; de esta forma, su hija mayor podría heredar el trono y proclamarse reina. Esa hija era Isabel II, y esa derogación sería el detonante de la Primera Guerra Carlista, en la que los partidarios del hermano de Fernando VII, Carlos María Isidro de Borbón, se enfrentarían a los isabelinos.

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