Ascenso y Caída de la Segunda República Española (1931-1936)

La Segunda República Española (1931-1936)

1. Proclamación de la República, Constitución de 1931 y Bienio Reformista

1.1. Proclamación de la República

Tras la dimisión de Primo de Rivera en 1930, Alfonso XIII nombró presidente del Gobierno al general Berenguer, quien intentó una vuelta a la normalidad del sistema («Dictablanda»), pero fracasó. Socialistas, republicanos y regionalistas catalanes y gallegos firmaron en agosto el Pacto de San Sebastián con el objetivo de acabar con la Monarquía e instaurar la República. Se intentaron dos alzamientos militares que fracasaron: la sublevación de Jaca y la del aeródromo de Cuatro Vientos.

Alfonso XIII destituyó a Berenguer y nombró presidente al almirante Aznar, quien convocó elecciones municipales para el 12 de abril de 1931. El resultado supuso el triunfo de la coalición republicano-socialista en la mayoría de las ciudades españolas, donde el voto estaba libre de la influencia caciquil. El 14 de abril, Alfonso XIII abandonó el trono y se proclamó la República, formándose un Gobierno Provisional compuesto por los miembros del Comité Revolucionario del Pacto de San Sebastián.

1.2. El Gobierno Provisional

Era un gobierno de concentración presidido por Niceto Alcalá Zamora, quien, junto a Miguel Maura, procedía del campo monárquico. También lo integraban Alejandro Lerroux y Martínez Barrio del Partido Radical, Marcelino Domingo del Radical-Socialista, Azaña de Acción Republicana, Indalecio Prieto, Julián Besteiro y Largo Caballero del PSOE, Casares Quiroga de la ORGA (gallego) y Nicolás D’Olwer, republicano catalán.

El objetivo de la República era la modernización de España. El Gobierno Provisional dictó una serie de decretos de urgencia, previos a la convocatoria de elecciones a Cortes Constituyentes, dirigidos a los aspectos social, militar y territorial. La política social se concretó en el decreto de Términos Municipales, la jornada laboral de ocho horas, la ley de Jurados Mixtos y la ley de Arrendamientos. El ministro de Guerra, Azaña, emprendió la reforma del ejército para su modernización, mediante la ley de Retiro voluntario, la derogación de la ley de Jurisdicciones, la reducción del número de capitanías generales y la supresión de la Academia Militar de Zaragoza, así como la creación de una policía urbana, la Guardia de Asalto. Finalmente, se abordó la cuestión autonómica, formándose un gobierno provisional en Cataluña, la Generalitat.

Desde los primeros meses, el gobierno tuvo que hacer frente a conflictos religiosos, como la quema de conventos e iglesias y la expulsión del arzobispo de Toledo, el cardenal Segura, por su actitud antirrepublicana. Esto puso a la Iglesia contra el nuevo régimen y provocó enfrentamientos dentro del gobierno. También hubo conflictos sociales, con huelgas convocadas por la CNT, que fueron duramente reprimidas.

1.3. La Constitución de 1931

Las elecciones a Cortes Constituyentes del 28 de junio de 1931 dieron una mayoría a la coalición republicano-socialista, con escasa representación de las derechas. Una comisión parlamentaria, presidida por Jiménez de Asúa, redactó la Constitución, que tenía como objetivo establecer una república democrática y laica, siendo aprobada por las Cortes el 9 de diciembre de 1931.

Establecía la Soberanía Popular, el sufragio universal masculino y femenino y una extensa declaración de derechos y libertades (educación, divorcio, igualdad ante la ley…). Se instauró una nueva división de poderes, primando el Legislativo, en una sola Cámara. El Ejecutivo recaía en el Presidente del Gobierno, nombrado por el Presidente de la República (con escasos poderes) y aprobado por las Cortes. El Poder Judicial se confiaba a los Tribunales de justicia y a un Tribunal de Garantías Constitucionales.

Se estableció una nueva organización territorial de España como un “Estado integral, compatible con la autonomía de los municipios y las regiones” y una separación entre Iglesia y Estado, para lograr una sociedad secularizada. Se eliminó la financiación estatal a la Iglesia, se garantizó la libertad de cultos, el matrimonio civil, y se prohibió a las congregaciones religiosas ejercer la educación, el comercio y la industria, suprimiéndose la Compañía de Jesús.

1.4. El Bienio Reformista (1931-1933)

Azaña era presidente del gobierno desde octubre de 1931, tras las dimisiones de Alcalá-Zamora y Maura debidas a la cuestión religiosa de la Constitución. Aprobada ésta, se acordó la continuidad de las Cortes Constituyentes, con Alcalá-Zamora como presidente de la República y Azaña como presidente de un gobierno compuesto por republicanos de izquierdas (con catalanes y gallegos) y socialistas, pasando los radicales de Lerroux a la oposición parlamentaria. La coalición republicano-socialista gobernó hasta verano de 1933, siendo el gobierno más estable del periodo y el responsable de las principales reformas: religiosas, militares, agraria, autonómica, educativas, económicas y laborales. El régimen tuvo que enfrentarse a una oposición política, social y militar, en un momento de fuerte polarización social y de profundo antiparlamentarismo europeo.

1.4.1. Las Reformas
  • Reforma religiosa: Separación Iglesia-Estado, eliminación de la financiación estatal, ley de Congregaciones Religiosas, disolución de la Compañía de Jesús, matrimonio civil, divorcio y ley de Confesiones, que limitaba el poder de la Iglesia. Esta política le supuso a la República la oposición de la Iglesia y los grupos derechistas.
  • Reforma militar: Realizada por Azaña como ministro de Guerra, buscaba modernizar el ejército y asegurar su lealtad a la República. Incluyó la Ley de Retiro, el juramento de fidelidad a la República, la supresión de la Academia Militar de Zaragoza (dirigida por Franco), la reducción de capitanías generales y la creación de la Guardia de Asalto. Encontró la oposición de sectores militares africanistas.
  • Reforma agraria: Aspiraba a una reforma técnica y social del problema agrario. Buscaba mayor productividad y una mejor distribución de la tierra, concentrada en grandes propietarios absentistas. Se completó con la Ley de Reforma Agraria, que permitía la expropiación, con indemnización, de fincas no explotadas directamente y el asentamiento de campesinos sin tierra, a través del Instituto de Reforma Agraria (IRA). Los resultados fueron limitados por la complejidad, la oposición social y la lentitud en su aplicación.
  • Reforma territorial y autonómica: La Constitución del 31 recogía la posibilidad de que algunas regiones elaboraran estatutos de autonomía. Se llevó a cabo en Cataluña (1932) y posteriormente en País Vasco y Galicia. En Cataluña se aprobó el Estatuto de Nuria, que la convertía en una región autónoma, con gobierno y parlamento propios, con Maciá como presidente de la Generalitat y Companys del Parlamento. Hubo una fuerte oposición parlamentaria, y solo fue aprobado tras el fracaso del golpe militar de Sanjurjo. Los estatutos vasco y gallego tuvieron que esperar hasta 1936, y la guerra civil impidió su entrada en vigor.
  • Reforma educativa y cultural: Se promovió una educación laica y universal, con una reforma pedagógica y presupuesto para la construcción de escuelas e institutos, aumentando el salario de los maestros, su formación y el número de becas. Se buscaba un instrumento de cambio social para lograr la igualdad de oportunidades y reducir el analfabetismo. Se crearon las Misiones Pedagógicas para extender la cultura a los ámbitos rurales.
  • Reformas laborales: Continuación de las reformas iniciadas por el Gobierno Provisional, llevadas a cabo por el ministro de Trabajo, el socialista Largo Caballero. Incluyeron la Ley de Contratos de Trabajo, la Ley de Jurados Mixtos y la Ley de Asociaciones Obreras.
1.4.2. Oposición y Crisis

El fracasado golpe del general Sanjurjo (1932) fortaleció el gobierno de Azaña. Sin embargo, la oposición de la derecha tradicional y la izquierda revolucionaria generó tensiones sociales, como los enfrentamientos de Castilblanco y Arnedo y los levantamientos anarquistas, como el de Casas Viejas (1933). La dura represión desprestigió al gobierno y provocó la dimisión de Azaña. Alcalá Zamora nombró presidente al radical Lerroux y, poco después, a Martínez Barrio, con el objetivo de convocar elecciones.

2. Bienio Radical-Cedista y Triunfo del Frente Popular

2.1. El Bienio Radical-Cedista (1933-1936)

A las elecciones de noviembre de 1933, la izquierda llegó desunida, mientras que los partidos de derechas se reorganizaron en torno a la CEDA. Fueron las primeras en que la mujer ejerció el derecho al voto y dieron el triunfo al centro derecha, al Partido Radical de Lerroux y a la CEDA de Gil Robles. Alcalá Zamora entregó la presidencia del gobierno a Lerroux, que gobernó con el apoyo parlamentario de la CEDA.

El objetivo del nuevo gobierno fue desmantelar las reformas del bienio de Azaña, suponiendo una contrarreforma social y política. Se paralizó la reforma agraria (devolución de tierras), la militar (ley de Amnistía para los sublevados de Sanjurjo y designación de militares antirrepublicanos para puestos clave), la autonómica (paralización de los estatutos de autonomía) y se modificó la política religiosa (acercamiento al Vaticano, presupuesto de culto y clero, permiso para intervenir en educación). La inestabilidad de los gobiernos y la pérdida de protagonismo de las Cortes llevaron a izquierdas y derechas a la violencia. Dentro del partido radical, Martínez Barrio consideraba demasiado extremista la política de Lerroux, y la CEDA la consideraba demasiado moderada. Creció la conflictividad social, con huelgas para lograr la revolución social, lo que llevó a la radicalización de los socialistas, que anunciaron un movimiento revolucionario si la CEDA entraba en el gobierno. Esto sucedió con el nombramiento de tres ministros de la CEDA (Justicia, Agricultura y Trabajo), lo que condujo a la Revolución de Octubre.

Revolución de Octubre de 1934: Una huelga general convocada por los socialistas para el 5 de octubre fracasó en Madrid, País Vasco y Andalucía, pero triunfó en Cataluña y Asturias. En Asturias, socialistas (UGT) y anarquistas (CNT) formaron una Alianza Obrera y los mineros ocuparon pueblos y ciudades. La resistencia de la Guardia Civil y la llegada del ejército, al mando del general Franco, reprimió duramente el levantamiento. En Cataluña, el presidente Companys proclamó el Estado Catalán dentro de la República Federal Española, y sindicatos y partidos de izquierdas organizaron una huelga general, que fracasó ante la ausencia de la CNT. Declarado el estado de guerra, la situación fue controlada por el ejército, el gobierno de la Generalitat fue arrestado y Largo Caballero y Azaña detenidos.

Crisis y final del bienio radical-cedista: Tras la revolución de octubre, se reforzó el papel de la CEDA en el gobierno, favorecido por los escándalos del Partido Radical (caso Nombela y Straperlo). Desacreditado Lerroux y, tras el breve gobierno de Chapaprieta, el gobierno de Portela Valladares convocó elecciones para febrero de 1936.

2.2. El Triunfo del Frente Popular (1936)

La experiencia de los sucesos de octubre hizo cambiar de táctica a la izquierda republicana y socialista, produciéndose una alianza electoral, el Frente Popular, que integraba a los republicanos de izquierda (Izquierda Republicana de Azaña y Unión Republicana de Martínez Barrio), regionalistas (Esquerra Catalana y Partido Galleguista) y socialistas y comunistas (PSOE, PCE y POUM). Su programa consistía en recuperar el espíritu reformista del primer bienio. Las derechas, en torno a la CEDA, aparecieron fragmentadas.

Los resultados electorales dieron el triunfo al Frente Popular, que consiguió una mayoría parlamentaria debido al sistema electoral, que primaba las mayorías. Manuel Azaña fue el presidente de un nuevo gobierno, formado por republicanos con el apoyo parlamentario de los socialistas. Se tomaron medidas como una amnistía general para los presos de los sucesos de octubre, el restablecimiento de las instituciones catalanas y la tramitación de los estatutos vasco y gallego, reanudando el proyecto reformista en lo agrario, social, religioso y militar, interrumpido durante el bienio radical-cedista.

Sin embargo, la radicalización y la tensión social fueron ganando terreno, con huelgas y movilizaciones obreras, mientras los grupos extremistas de derechas (Falange Española y el Bloque Nacional) cada vez confiaban menos en las tácticas parlamentarias. La lucha callejera, de intensa violencia, se convirtió en el resultado de esa polarización política y social.

A la imposibilidad del gobierno para controlar la situación, se sumó la división del ejército, donde una parte, coordinada por el general Mola, preparaba una conspiración contra el gobierno. Los asesinatos del teniente Castillo y de Calvo Sotelo en represalia, aceleraron los planes de los golpistas, iniciándose la sublevación militar en Marruecos, dirigida por el general Franco, el 17 de julio de 1936. Era el inicio de la Guerra Civil (1936-1939), que llevaría al fin del experimento republicano y a una larga dictadura, la de Franco.

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