Congreso de Múnich 1962: Un Paso Hacia la Democracia en España

TEXTO 2. “ACUERDO POLÍTICO DEL CONGRESO DE MUNICH EN 1962”

COMENTARIO

1. Clasificación

El texto objeto de nuestro comentario es un fragmento de la resolución del IV Congreso del Movimiento Europeo (que era una plataforma creada en 1948 para impulsar la unificación de Europa) celebrado en Múnich, en junio de 1962.

Naturaleza. Se trata de un texto histórico-circunstancial, informativo o narrativo, por su forma; por su origen es una fuente histórica primaria y por su contenido es político.

Autor. La redacción del manifiesto es obra de varios autores, entre los cuales figuran representantes de un espectro amplio de la oposición al Franquismo, como monárquicos liberales, socialistas, nacionalistas, demócrata-cristianos… exceptuando los comunistas que no tuvieron cabida en el Congreso. El texto fue preparado por dos comisiones paralelas, una presidida por José Mª Gil Robles (representaba a los sectores demócrata cristianos fieles a la causa de don Juan de Borbón), que representaba a la oposición en el interior del país; y otra, por Salvador de Madariaga (presidente entonces de la Internacional Liberal), que representaba a la oposición en el exilio.

Destinatario. Los acuerdos contenidos en este manifiesto van dirigidos a toda la opinión pública nacional e internacional; por supuesto, de ellos se hizo eco el Régimen actuando con dureza contra los opositores al mismo.

Intencionalidad. La finalidad es hacer ver la necesidad de una democratización del país, requisito indispensable que se pedía a España para poder formar parte de instituciones internacionales, como el Mercado Común Europeo.

Contexto Histórico. El IV Congreso del Movimiento Europeo, uno de cuyos frutos es la resolución que comentamos, se desarrolla durante el periodo que conocemos como Segundo Franquismo (1959-1975), concretamente en junio de 1962, como ya señalamos anteriormente.

Antes. El Primer Franquismo (1939-1959), se caracterizó por el aislamiento internacional del Régimen, que sucedió al rechazo que las Naciones Unidas impusieron al mismo.

La falta de presencia de políticos españoles en instituciones y organismos internacionales, causada por la inexistencia de libertades estuvo acompañada durante estos años, por una política económica autárquica y una oposición que actuaba desde el exilio, que careció durante esta etapa de organización por las condiciones de clandestinidad y el fuerte control militar y policial.

Durante. A lo largo de la década de 1960 la oposición política al régimen franquista copó todos los sectores, ya que a la tradicional oposición de izquierdas, se le unió ahora otra surgida dentro del propio régimen (sectores católicos y las nuevas generaciones que no vivieron la guerra civil.)

Además, el crecimiento económico no fortaleció al régimen, y más bien lo fue desgastando poco a poco, destacando la importante labor que jugaron los partidos clandestinos y sus organizaciones sindicales en la movilización social.

La oposición durante el segundo franquismo se manifestó con el Congreso de Múnich (1962), en el que varios grupos de la oposición política interior y del exilio, con la ausencia del PCE, se reunieron en esta ciudad y acordaron una serie de cambios políticos que España necesitaba efectuar para pedir con éxito la entrada en el Mercado Común Europeo. Al final lo que se elaboró fue una declaración a favor de la democracia (como se verá después en el análisis) y de condena al régimen, en el que se estimaron como requisitos la garantía efectiva de los derechos humanos, el reconocimiento de la personalidad de las

2. Análisis del Texto

Idea Principal: La idea principal del texto, compartida por todos los firmantes, es la instauración de un sistema democrático en España, requisito obligatorio para el ingreso en el Mercado Común, según lo establecido en el Tratado de Roma de 1957, como se expresa en el primer punto “la instauración de instituciones auténticamente representativas y democráticas” (es decir, libremente elegidas por los ciudadanos, como Parlamento, gobierno, ayuntamientos…). Esa democratización se llevará a cabo de forma pacífica “con el compromiso de renunciar a toda violencia activa o pasiva” (final del último párrafo).

Ideas Secundarias: Los políticos opositores al franquismo se proponen conseguir ese objetivo señalado en la idea principal junto a otros, tales como:

  • Garantía de unos derechos humanos básicos: expresión, reunión, etc. (punto 2 “Garantía de todos los derechos de la persona”)
  • Reconocimiento de las distintas comunidades naturales (Cataluña, Galicia y el País Vasco que habían perdido sus estatutos de autonomía con el franquismo), reflejado en el punto 3
  • Respeto a las libertades sindicales y al derecho de huelga (punto 4)
  • Pluralismo político, reflejado en la organización de corrientes de opinión y de partidos políticos (punto 5)

TEXTO 2. “ACUERDO POLÍTICO DEL CONGRESO DE MUNICH EN 1962”

COMENTARIO

  1. CLASIFICACIÓN.

El texto objeto de nuestro comentario es un fragmento de la resolución del IV Congreso del Movimiento Europeo (que era una plataforma creada en 1948 para impulsar la unificación de Europa) celebrado en Múnich, en junio de 1962.

NATURALEZA. Se trata de un texto histórico-circunstancial, informativo o narrativo, por su forma; por su origen es una fuente histórica primaria y por su contenido es político.

AUTOR. La redacción del manifiesto es obra de varios autores, entre los cuales figuran representantes de un espectro amplio de la oposición al Franquismo, como monárquicos liberales, socialistas, nacionalistas, demócrata-cristianos… exceptuando los comunistas que no tuvieron cabida en el Congreso. El texto fue preparado por dos comisiones paralelas, una presidida por José Mª Gil Robles (representaba a los sectores demócrata cristianos fieles a la causa de don Juan de Borbón), que representaba a la oposición en el interior del país; y otra, por Salvador de Madariaga (presidente entonces de la Internacional Liberal), que representaba a la oposición en el exilio.

DESTINATARIO. Los acuerdos contenidos en este manifiesto van dirigidos a toda la opinión pública nacional e internacional; por supuesto, de ellos se hizo eco el Régimen actuando con dureza contra los opositores al mismo.

INTENCIONALIDAD. La finalidad es hacer ver la necesidad de una democratización del país, requisito indispensable que se pedía a España para poder formar parte de instituciones internacionales, como el Mercado Común Europeo.

CONTEXTO HISTÓRICO. El IV Congreso del Movimiento Europeo, uno de cuyos frutos es la resolución que comentamos, se desarrolla durante el periodo que conocemos como Segundo Franquismo (1959-1975), concretamente en junio de 1962, como ya señalamos anteriormente. Antes. El Primer Franquismo (1939-1959), se caracterizó por el aislamiento internacional del Régimen, que sucedió al rechazo que las Naciones Unidas impusieron al mismo. La falta de presencia de políticos españoles en instituciones y organismos internacionales, causada por la inexistencia de libertades estuvo acompañada durante estos años, por una política económica autárquica y una oposición que actuaba desde el exilio, que careció durante esta etapa de organización por las condiciones de clandestinidad y el fuerte control militar y policial.Durante. A lo largo de la década de 1960 la oposición política al régimen franquista copó todos los sectores, ya que a la tradicional oposición de izquierdas, se le unió ahora otra surgida dentro del propio régimen (sectores católicos y las nuevas generaciones que no vivieron la guerra civil.)

Análisis del Texto

IDEA PRINCIPAL: Por esta resolución, la Asamblea de la ONU aprobaba un texto por el que dejaba aislada a España en el contexto internacional: en ella se recomendaba prohibir al gobierno de Franco a participar en organismos de las Naciones Unidas, estudiar los medios para lograr la vuelta de la democracia, y retirar por los Estados miembros sus embajadores en Madrid.

IDEAS SECUNDARIAS: En los apartados A y B se resumen los argumentos por los que España no podía ingresar en la ONU. Lo que en ellos se expresa es innegable: El régimen de Franco logró implantarse “en

gran parte merced a la ayuda de la Alemania nazi y de la Italia fascista de Mussolini”. De la misma manera, durante la II Guerra Mundial, “Franco prestó una ayuda considerable a las potencias enemigas, a pesar de las continuas protestas de los aliados…”.Señala la imposibilidad de admitir un régimen fascista de este tipo en la Organización de Naciones Unidas, y la prohibición de que España participara en los organismos de la ONU o relacionados con ella. Recomienda que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas estudie la manera de establecer un régimen democrático y representativo con libertad de expresión, religión y reunión en España si en un plazo breve el régimen franquista no desapareciera. Finalmente recomienda a todos los Estados miembros de las Naciones Unidas que retiren sus embajadores y establezcan un aislamiento diplomático al franquismo.

3. La Represión y la Oposición Política al Régimen Franquista

3.1 La represión y la oposición política al Franquismo entre 1939-1959

Ya en la fase final de la guerra, fueron muchos los republicanos que empezaron a abandonar España para evitar las represalias de los vencedores. Francia se convirtió en el principal destino del exilio, aunque algunos también consiguieron marcharse al norte de África. Con la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), muchos exiliados pudieron regresar acogiéndose a un indulto limitado, pero todavía hubo españoles que aprovecharon el conflicto internacional para escapar y unirse a la resistencia francesa, luchando contra el nazismo. Otros en cambio emigraron rumbo a Sudamérica, destacando sobre todo el esfuerzo de México, que acogió a todos los exiliados que pudo. Precisamente aquí se asentó la colonia más importante de políticos e intelectuales, los cuales mantuvieron viva durante muchos años la actividad de la Segunda República desde el exilio, confiando en que la victoria de los países democráticos tras la II Guerra Mundial acabaría con el régimen de Franco.

En cuanto a los que decidieron quedarse en España, la situación no fue nada fácil y sufrieron una dura represión. Ya en febrero de 1939 se publicó la Ley de Responsabilidades Políticas, en la que los vencidos en la guerra ni cabían ni eran admitidos en la “nueva España”. El número de presos fue muy elevado, la mayoría de ellos militares o soldados republicanos. Se improvisaron cárceles especiales para dar cabida a todos ellos, en unas condiciones humillantes y precarias donde la tortura, los apaleamientos y las muertes, estuvieron a la orden del día. Muchos prisioneros fueron ejecutados, otros quedaron libres provisionalmente, en

general cualquiera que hubiera tenido contacto con la república fue considerado peligroso y rápidamente se le apartó de toda responsabilidad pública (funcionarios, intelectuales, profesores universitarios, maestros o profesores de instituto).

Aun así todavía existieron diversos grupos que no quisieron rendirse, o que desde el exilio llevaron a cabo una oposición al régimen franquista, que careció durante esta etapa de organización por las condiciones de clandestinidad y el fuerte control militar y policial.

Desde el año 1943, los grupos monárquicos, cuya base social fueron la nobleza y la alta burguesía, practicaron una oposición basada en la conspiración. El momento más

difícil se produjo cuando un grupo de tenientes generales dirigieron una carta colectiva a Franco, en la que le pidieron la restauración de la monarquía. En el año 1945 Juan de Borbón, hijo de Alfonso XIII, hizo público en Lausana (Suiza) un manifiesto en el que solicitó a Franco su retirada para restaurar la monarquía en su persona. Sin embargo a pesar de todo, Franco consiguió neutralizar esta oposición aplazando sus decisiones, desplazando a sus compañeros de armas, y promulgando la Ley de Sucesión de 1947 en la que España se constituyó en monarquía (sin rey, de momento).

Entre 1945 y 1952 destacó la acción de los maquis o guerrilla, que se constituyeron a partir de dos grupos diferentes. El primero de ellos se formó a partir de núcleos que subsistieron en determinadas zonas de montaña de España, desde finales de la Guerra Civil. Su objetivo fue continuar la guerra, que no dieron por acabada, esperando el momento oportuno que permitiera una ofensiva exterior contra la

dictadura. El segundo grupo lo constituyeron las unidades que habían luchado victoriosamente contra los alemanes en Francia, que intentaron trasplantar aquella experiencia a España. Su acción más espectacular fue el intento de entrar en España por el Valle de Arán (Lérida), para restablecer allí la república en octubre de 1934 y desde ese enclave “reconquistar” el resto del territorio español. El aislamiento entre los diferentes grupos de guerrilleros, la represión militar y de la Guardia Civil, así como el recuerdo de la guerra, experiencia que la población civil no quería repetir explican el fracaso. Además no hay que olvidar que en 1948 el PCE renunció a la lucha guerrillera.

Al final la guerrilla acabó fracasando por la falta de apoyo de las potencias aliadas, la población civil y la escasez de armamento. Además el maquis dio más fuerza al régimen, que se presentó como modelo de estabilidad frente al peligro de otra guerra civil.

Mapa de la distribución geográfica del maquis

En el interior de España y con el final de la guerra, destacó también la actividad clandestina de pequeños grupos del PCE, del PSOE y de la CNT que nunca se interrumpió, como así lo demostraron los continuos encarcelamientos y ejecuciones de militantes de estas formaciones. No obstante, su presión aumentó sobre el régimen en algunas protestas como las huelgas en Cataluña de 1945 y en el País Vasco de 1947,

pero disminuyó durante la década de 1950. En el exilio los partidos políticos se dieron cuenta de la imposibilidad de derrocar a Franco mediante la vía guerrillera, creando desde entonces redes de actuación interna. Mediante estas, muchos de sus integrantes asumieron nuevas tareas y se introdujeron en ámbitos

universitarios, sindicales y laborales. Esto se dio sobre todo en la década de 1950, donde la oposición interior sufrió varios cambios y sus actuaciones se impulsaron desde las universidades (SEU) y en el seno de los sindicatos franquistas. Las acciones más frecuentes de la oposición fueron las convocatorias de huelga, a pesar de ser ilegales, y en las que se reivindicaron mejoras económicas. La huelga que más eco tuvo fue la de los usuarios de los tranvías en Barcelona (1951). Entre 1956 y 1958 se produjeron fuertes movilizaciones en las zonas industrializadas del país: Asturias y País Vasco. Precisamente en Asturias se empezaron a formar comisiones de trabajadores, que serán el embrión de las futuras CC.OO. (Comisiones Obreras).

3.2 La represión y la oposición política al Franquismo entre 1959-1975

A lo largo de la década de 1960 la oposición política al régimen franquista copó todos los sectores, ya que a la tradicional oposición de izquierdas, se le unió ahora otra surgida dentro del propio régimen (sectores católicos y las nuevas generaciones que no vivieron la guerra civil.) Además el crecimiento económico no fortaleció al régimen, y más bien lo fue desgastando poco a poco, destacando la importante labor que jugaron los partidos clandestinos y sus organizaciones sindicales en la movilización social.

La oposición durante el segundo franquismo se manifestó con el Congreso de Múnich (1962), en el que varios grupos de la oposición política interior y del exilio, con la ausencia del PCE, se reunieron en esta ciudad y acordaron una serie de cambios políticos que España necesitaba efectuar para pedir con éxito la entrada en el Mercado Común Europeo. Al final lo que se elaboró fue una declaración a favor de la

democracia y de condena al régimen, en el que se estimaron como requisitos la garantía efectiva de los derechos humanos, el reconocimiento de la personalidad de las comunidades naturales, las libertades sindicales y la posibilidad de organizar corrientes de opinión y partidos políticos. La respuesta de Franco fue enérgica, e hizo encarcelar o desterrar a los participantes en aquella reunión en el momento que volvieron a España.

A partir de mediados de la década de 1960 y principios de la de 1970, la oposición se fue fortaleciendo y las críticas al régimen se extendieron a toda la sociedad. La conspiración monárquica impulsada por personas vinculadas a Juan de Borbón continuó. La actuación del movimiento obrero, con huelgas, reuniones, asambleas y manifestaciones se hizo mucho más rotunda. Esta segunda fase estuvo también marcada por las acciones terroristas del FRAP, los GRAPO y de ETA, organización fundada por jóvenes nacionalistas vascos desde 1959. Pero lo más notable fue la aparición y extensión de nuevos grupos y colectivos sociales que demandaron libertades políticas:

  • La nueva prensa, partidaria de la apertura política, difundió ideas democráticas (por ejemplo el Diario de Madrid)
  • Colectivos profesionales de la universidad y colegios profesionales. Destacaron algunas protestas universitarias como la de 1965 o 1969, que obligaron a declarar el estado de excepción. Los estudiantes también se movilizaron y encontraron el apoyo de numerosos profesores que fueron expulsados de sus cátedras, como Tierno Galván. En general el aumento del

número de estudiantes durante esta etapa, su mayor concienciación política, la ausencia de libertades y las pobres condiciones laborales del

profesorado acabaron convirtiendo a la Universidad en un centro antifranquista.

  • Parte de la Iglesia, que prestó apoyo a las movilizaciones sociales a través de organizaciones como la HOAC (Hermandad Obrera de Acción Católica) o la JOC (Juventud Obrera Católica). Incluso dentro de la jerarquía eclesiástica también se realizaron declaraciones contra el franquismo, sobre todo de Vicente Enrique y Tarancón, arzobispo de Madrid.
  • Creación de la UMD (Unión Militar Democrática) con oficiales militares que fueron partidarios de establecer la democracia.

Fue también durante esta época cuando el PCE y, en menor medida, el PSOE, se configuraron como los partidos más importantes de la clandestinidad. El partido con mayor base social fue el PCE, liderado por Santiago Carrillo, que estuvo presente en la mayor parte de los movimientos sociales como fuerza dirigente. Por su parte en el PSOE, un joven sevillano desconocido, Felipe González, accedió en 1974 a la secretaría general del PSOE en un congreso celebrado en Suresnes (Francia).

Otros grupos políticos que formaron parte de la oposición fueron la Democracia Cristiana, que apenas tuvo una base social organizada, y los partidos nacionalistas vascos (PNV) y catalanes (CDC) con gran arraigo en las clases medias. La Junta Democrática, institución unitaria de la oposición creada a iniciativa del PCE en el año 1974, y la Plataforma de Convergencia Democrática, instancia similar aglutinada en torno al PSOE en 1975, pusieron de manifiesto que la alianza antifranquista unía a diversas clases sociales. Sin abandonar las movilizaciones, la sociedad esperó la muerte del dictador para plantear las alternativas políticas que reimplantaran la democracia.

Frente a esta oposición, el Estado respondió con una dura represión, creando en el año 1963 el Tribunal de Orden Público (TOP). La prensa internacional pronto se hizo eco de los numerosos consejos de guerra y las ejecuciones llevadas a cabo por el régimen franquista, como el fusilamiento del dirigente del PCE, Julián Grimau, el proceso de Burgos contra ETA o el proceso 1001 que juzgó a dirigentes de CCOO. En septiembre de 1975 tuvieron lugar las últimas ejecuciones llevadas a cabo por el franquismo.

CASTILLA-LA MANCHA DURANTE LA DICTADURA

democracia.

Frente a esta oposición, el Estado respondió con una dura represión, creando en el año 1963 el Tribunal de Orden Público (TOP). La prensa internacional pronto se hizo eco de los numerosos consejos de guerra y las ejecuciones llevadas a cabo por el régimen franquista, como el fusilamiento del dirigente del PCE, Julián Grimau, el proceso de Burgos contra ETA o el proceso 1001 que juzgó a dirigentes de CCOO. En septiembre de 1975 tuvieron lugar las últimas ejecuciones llevadas a cabo por el franquismo.

CASTILLA-LA MANCHA DURANTE LA DICTADURA

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