El Desastre de 1898 evidenció las deficiencias del sistema de Restauración y dio lugar a un reformismo político de carácter regeneracionista que, sin embargo, no modificó las bases del régimen y continuó excluyendo a amplios sectores sociales, lo que provocó un aumento de la conflictividad. En 1902, Alfonso XIII accede al trono coincidiendo con una renovación del liderazgo en los partidos turnistas. Maura, líder del Partido Conservador, y Canalejas, líder del Partido Liberal, impulsaron proyectos de reforma.
Reformas y Conflictos Iniciales
Maura intentó reactivar la industria y la agricultura, y promulgó la Ley de Administración Local para acabar con el sistema caciquil y atraer a los nacionalistas catalanes a la Lliga. Canalejas accedió al gobierno en 1910 y aprobó la Ley del Candado para limitar el establecimiento de nuevas órdenes religiosas y la Ley de Mancomunidades Provinciales para completar el acercamiento a los catalanes iniciado por Maura. En política social, estableció un impuesto progresivo sobre la renta y promulgó leyes para mejorar las condiciones laborales, incluyendo normas sobre el trabajo de la mujer.
Pero, el miedo a dar el paso hacia una verdadera participación democrática mantuvo el turnismo y el falseamiento electoral, imposibilitando la verdadera democratización.
El Sistema Político Corrupto
El sistema político diseñado por Cánovas del Castillo se sostenía sobre un sistema electoral corrupto, valiéndose del caciquismo. Este sistema se basaba en múltiples trampas electorales, como el pucherazo: falsificar actas, incluir en el censo a personas fallecidas y no dejar votar a las vivas, comprar votos o amenazar al electorado. Los caciques, propietarios sobre todo en el mundo rural, generalmente controlaban los ayuntamientos. Podían proporcionar trabajo y favorecer a sus fieles, o hacerles la vida imposible a quienes no lo fueran.
Este sistema corrupto perjudicó a la oposición rural y, así, la Restauración marginó a carlistas, republicanos, socialistas y nacionalistas.
Surgimiento de Nuevos Movimientos
- Carlismo: El carlismo conspiraba desde el exilio hasta que un sector radicalista creó el Partido Tradicionalista, antiliberal y defensor de la tradición y el catolicismo.
- Republicanismo: El republicanismo tuvo que hacer frente a una crisis interna grave y a una fuerte represión por parte de las autoridades. La aprobación del sufragio universal en 1890 los reunificó en la Unión Republicana.
- Nacionalismo: La emergencia de los movimientos nacionalistas es una reacción frente a las tendencias centralistas del sistema liberal.
Cataluña
En Cataluña surge un movimiento cultural, la Renaixença, que quería recuperar la cultura y lengua catalanas, mientras que Valentín Almirall (republicano) funda en 1882 el Centre Català, una organización de carácter autonomista. La crisis de 1898 cuajó en la creación de la Lliga Regionalista, un partido conservador liderado por Enric Prat de la Riba y Francesc Cambó.
País Vasco
En el País Vasco, la abolición de los fueros y el proceso de industrialización favorecieron una fuerte inmigración, lo que supuso la ruptura de la sociedad tradicional vasca. Se fortaleció una corriente de defensores de la lengua y cultura vascas. Sabino Arana funda el Partido Nacionalista Vasco.
Galicia
La debilidad de la burguesía gallega y el carácter rural de la sociedad hicieron que el nacionalismo gallego no llegara a consolidarse como un partido político fuerte.
El Movimiento Obrero
El movimiento obrero surge durante el Sexenio, impulsado por la expansión de la Primera Internacional Obrera. En 1870 se funda la Federación Regional Española, rama de la Primera Internacional, siguiendo las ideas anarquistas de Bakunin. Los principios fueron difíciles debido a la división interna entre anarquistas y marxistas, y a las dificultades que las autoridades ponían a la FRE, considerándola un arma política. Aun así, la FRE no dejó de crecer y, a partir de 1874, se fue extendiendo, proporcionando un soporte ideológico.
La llegada de Sagasta al poder en 1881 le permitió salir de la clandestinidad. A su vez, en el anarquismo, surgieron profundas divergencias entre las dos corrientes principales: la de Bakunin, que deseaba la revolución usando la vía pacífica, y la de Kropotkin, que la deseaba sin rechazar la violencia para conseguir sus objetivos.
En la década de los 90, triunfa esta última, desencadenando una espiral de actos violentos, como el asesinato de Cánovas. En 1910 se funda la Confederación Nacional del Trabajo (CNT). En el socialismo, Pablo Iglesias funda el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), de ideología marxista y partidario de la revolución social. Después se funda la Unión General de Trabajadores (UGT), sindicato del partido. El PSOE intentó unirse con el anarquismo, pero no lo consiguió, en parte debido al fracaso de la huelga general de la Semana Trágica. Surgen divisiones internas por el triunfo de la Revolución Rusa y el nacimiento de la II Internacional.
La Semana Trágica
La Semana Trágica fue una revuelta popular que se produjo en Barcelona en 1909 contra la guerra de Marruecos y contra la medida del gobierno de llamar a los reservistas barceloneses. La revuelta fue reprimida con condenas de muerte y breves juicios, provocando una fuerte oleada de protestas y la caída de Maura.
Crisis de 1917
La crisis de 1917, que fue política, social y militar, supuso el fin total de la Restauración. El PSOE convocó una huelga general para la moderación de los precios por parte del gobierno, pero tomó un carácter político-revolucionario al demandar a los convocantes el fin de la monarquía y la convocatoria de las Cortes Constituyentes. La respuesta del gobierno fue represiva, enviando al ejército a acabar con la revuelta, con el resultado de más de 70 muertos. La huelga debilitó aún más al régimen, que mostró su brutalidad y radicalizó la oposición. Consecuencias de 1917: los sindicatos demostraron su gran capacidad de movilización, el ejército apoyó la represión y se acabó con el turnismo. Se produjo una grave crisis económica, el colapso de las instituciones y una fuerte agitación social. La Restauración estaba totalmente acabada porque el gobierno no podía reformar el sistema político, los conflictos sociales y las tensiones provocadas por la guerra de Marruecos.
En 1923, sectores del ejército y algunos de derechas dieron un golpe militar encabezado por Miguel Primo de Rivera.