Análisis del texto: El manifiesto emitido por Miguel Primo de Rivera tras su golpe de Estado es un documento clave para entender el inicio de su dictadura. Se trata de una fuente primaria, redactada en el mismo momento de los hechos por el propio líder de la sublevación, lo que le confiere un gran valor histórico. Su formato es el de un manifiesto público, de naturaleza política, dirigido tanto al pueblo español como al Ejército, a quienes busca persuadir para obtener apoyo y legitimidad. En cuanto a su temática, el texto expone las razones que, según Primo de Rivera, justifican la interrupción del sistema político vigente, al que critica duramente, y plantea la necesidad de un régimen militar como salvación para España.
El autor del documento es Miguel Primo de Rivera, capitán general de Cataluña y principal artífice del golpe de Estado que derrocó el sistema parlamentario de la Restauración. Sus destinatarios son tanto el conjunto de la población española como el Ejército, al que considera un pilar fundamental para consolidar su régimen. La finalidad del texto es doble: por un lado, justificar la ruptura con el orden constitucional, que se presenta como corrupto e incapaz de resolver los problemas del país, y, por otro, legitimar la instauración de un régimen militar, presentado como una solución necesaria y demandada por el “pueblo sano”.
Este documento se sitúa en el contexto de 1923, un periodo marcado por múltiples crisis en España. Desde el punto de vista político, el sistema de la Restauración, basado en la alternancia entre liberales y conservadores, estaba gravemente debilitado por el fraude electoral y la corrupción. En el ámbito social, los años 1917-1919 habían estado caracterizados por una intensa conflictividad laboral, con huelgas generales y un aumento de la violencia, agravados por las desigualdades económicas y la influencia de movimientos obreros como el socialismo y el anarquismo. A esto se suma el conflicto de Marruecos, cuyo punto más crítico fue el desastre de Annual (1921), que expuso la incompetencia militar y la corrupción asociada a la gestión colonial, generando un gran descontento social.
El manifiesto es relevante porque marca el inicio de la dictadura de Primo de Rivera, un régimen que abolió el sistema parlamentario instaurado en 1876.
Aunque inicialmente contó con el respaldo del rey Alfonso XIII y de algunos sectores de la sociedad, la dictadura no logró resolver los problemas estructurales del país, siendo un antecedente directo de la crisis que llevaría a la proclamación de la Segunda República en 1931.
En cuanto a las ideas principales, el texto se estructura en tres partes. En el primer párrafo, Primo de Rivera presenta el golpe como una respuesta necesaria a la corrupción e inmoralidad de la clase política, a la que responsabiliza del declive nacional desde el Desastre del 98. Además, denuncia que incluso la “voluntad real” estaba atrapada en las redes de estas prácticas. En el segundo párrafo, describe la situación del país como un caos absoluto, mencionando asesinatos, corrupción, propaganda comunista y separatista, conflictos laborales, y el problema de Marruecos, al que considera mal gestionado. Finalmente, en el último párrafo, Primo de Rivera defiende que el golpe no necesita justificación, pues lo presenta como una demanda del “pueblo sano” para salvar a España de su deterioro.
Fundamentos y Evolución de la Dictadura de Primo de Rivera
La dictadura de Miguel Primo de Rivera, instaurada en septiembre de 1923, marcó un cambio brusco en la política española. Tras un golpe de Estado incruento, Primo de Rivera se presentó como el salvador de un sistema que consideraba agotado por la corrupción, el caciquismo y la incapacidad para resolver problemas nacionales, como el conflicto en Marruecos. La rápida extensión del golpe y su éxito se explican por la profunda crisis del sistema de la Restauración y los apoyos iniciales con los que contó el dictador.
Apoyos iniciales del régimen
Primo de Rivera logró el respaldo del rey Alfonso XIII, quien vio en la dictadura una oportunidad para estabilizar el país y evitar una revolución social. El Ejército también se sumó, ya que muchos oficiales compartían la visión regeneracionista del dictador y temían la influencia del anarquismo y el socialismo. La Iglesia apoyó la dictadura por su política de orden y defensa de los valores tradicionales. Por su parte, la burguesía catalana y las élites económicas, aunque recelosas del centralismo del régimen, respaldaron inicialmente a Primo de Rivera por su compromiso de restablecer el orden social y combatir el movimiento obrero.
Incluso sectores del PSOE y la UGT colaboraron con el régimen en los primeros años, atraídos por la promesa de mejoras laborales y sociales. Las clases medias, afectadas por la crisis económica y los conflictos sociales, vieron en la dictadura una oportunidad de estabilidad.
El triunfo del golpe de Estado
El golpe se justificó en la necesidad de «regenerar» España tras años de deterioro político y social. La crisis del sistema parlamentario, agravada por el Desastre de Annual y las huelgas generales de 1917-1919, permitió que el régimen se extendiera con rapidez. Primo de Rivera prometía acabar con el caciquismo, reducir la influencia de los «profesionales de la política» y restaurar la dignidad nacional. Estas promesas, junto con la ausencia de una resistencia significativa, facilitaron la consolidación del régimen en sus primeras etapas.
Las etapas de la Dictadura
1. El Directorio Militar (1923-1925)
En esta primera etapa, el gobierno estuvo compuesto exclusivamente por militares. El Directorio Militar tuvo como objetivo principal regenerar España y restablecer la paz social. Entre las medidas más destacadas se encuentran:
- Paz social: Se impulsó una política de represión contra las huelgas y el movimiento obrero, lo que contribuyó a reducir la conflictividad social, aunque a costa de limitar las libertades civiles.
- Fin del caciquismo: Aunque Primo de Rivera proclamó su intención de acabar con el caciquismo y el fraude electoral, estas medidas no se aplicaron de forma efectiva y quedaron más en el plano simbólico que real.
- Creación de la Unión Patriótica: Este partido único pretendía agrupar a todos los ciudadanos leales al régimen y sustituir a los partidos tradicionales. Fue presentado como un instrumento de cohesión social y unidad nacional, pero su base popular fue limitada.
- Refuerzo del nacionalismo español: El régimen promovió un discurso centralista, con medidas como la prohibición del uso oficial de lenguas distintas al castellano, en un intento de combatir los nacionalismos periféricos.
- Problema de Marruecos: La dictadura buscó resolver el conflicto en el norte de África. La colaboración con Francia permitió llevar a cabo el desembarco de Alhucemas en 1925, que marcó el principio del fin de la guerra de Marruecos y se convirtió en uno de los principales éxitos del régimen.
2. El Directorio Civil (1925-1930)
Tras la consolidación militar, Primo de Rivera intentó perpetuar e institucionalizar el régimen. Para ello, formó un gobierno con civiles afines al dictador, aunque el control seguía siendo personalista.
- Asamblea Nacional Consultiva: En 1927 se creó este organismo con la intención de dar al régimen una apariencia de participación política. Sin embargo, su carácter no democrático y su función meramente consultiva la hicieron ineficaz y poco representativa.
- Política territorial: Entre las medidas destacadas está el decreto de división provincial del archipiélago canario, con el objetivo de mejorar la administración y reforzar el control del régimen en esta región.
- Política económica: El régimen apostó por un ambicioso programa de obras públicas, con inversiones en infraestructuras como carreteras, ferrocarriles y puertos. También promovió la creación de monopolios estatales, como Telefónica o Campsa, y nacionalizó sectores estratégicos. Aunque estas políticas fomentaron el desarrollo económico a corto plazo, generaron un gran endeudamiento del Estado.
Crisis y caída del régimen
La dictadura comenzó a erosionarse a finales de la década de 1920 debido a varios factores:
- Endeudamiento del Estado: Las inversiones en infraestructuras y la creación de monopolios estatales llevaron a una grave crisis financiera, que el régimen no pudo solucionar.
- Aumento de la oposición: La falta de libertades, el fracaso en resolver el problema del caciquismo y el centralismo del régimen desencadenaron el descontento de diversos sectores, incluidos los que inicialmente lo apoyaron. Intelectuales, estudiantes, sectores de la burguesía y los nacionalismos periféricos comenzaron a manifestarse en contra del régimen.
- Pérdida de apoyos clave: El rey Alfonso XIII, que había respaldado inicialmente a Primo de Rivera, comenzó a distanciarse del dictador al percibir su creciente impopularidad. El Ejército, también descontento por la política personalista del régimen, retiró su apoyo.
En enero de 1930, Primo de Rivera presentó su dimisión ante el rey y se exilió, poniendo fin a una dictadura que, aunque pretendía regenerar España, dejó el país más dividido y con problemas estructurales sin resolver. Su caída precipitó la crisis final del sistema monárquico y abrió el camino hacia la proclamación de la Segunda República en 1931.