España: Reformismo, Restauración y República – Siglos XVIII-XX

España: Reformismo, Restauración y República

La Guerra de Sucesión y el Reformismo Borbónico (Siglo XVIII)

La Guerra de Sucesión: Una Nueva Dinastía

En 1700, la muerte de Carlos II provocó una disputa entre Francia y el Imperio Alemán por el trono español, con Felipe de Anjou (Borbón) y el Archiduque Carlos de Habsburgo como candidatos. Carlos II designó a Felipe de Anjou como su sucesor.

La Guerra de Sucesión se desarrolló en dos frentes: uno europeo, donde Francia se enfrentó a una coalición de potencias, y otro español, donde Felipe de Anjou, apoyado por Castilla, luchó contra el Archiduque Carlos, respaldado por la Corona de Aragón.

La guerra concluyó en 1714 con el Tratado de Utrecht, donde España renunció a sus posesiones en Flandes e Italia, marcando el fin de su política imperial europea y su declive como gran potencia.

Las Reformas de Felipe V y Fernando VI

Felipe V implementó reformas políticas significativas en España:

  • Aprovechó la derrota de la Corona de Aragón para suprimir sus fueros mediante los Decretos de Nueva Planta.
  • Impulsó la castellanización de la política.
  • Modificó el sistema administrativo, creando las Secretarías de Despacho y dividiendo España en Capitanías.

Estas políticas fueron continuadas por su sucesor, Fernando VI.

Carlos III y el Despotismo Ilustrado

Carlos III fue el máximo exponente del despotismo ilustrado en España. Inicialmente, trajo ministros italianos para modernizar el país, pero el Motín de Esquilache frenó estas iniciativas.

Posteriormente, Carlos III confió el poder a figuras como Campomanes, Floridablanca y Jovellanos, quienes propusieron las siguientes reformas:

  • Intentaron establecer una fisiocracia.
  • Reformaron la educación.
  • Difundieron las ideas de la Ilustración a través de las Sociedades Económicas de Amigos del País.
  • Intentaron limitar los privilegios de la nobleza y el clero, imponiendo la autoridad real sobre la Iglesia.
  • Declararon honestas todas las profesiones.

Su sucesor, Carlos IV, frenó estas reformas.

La Restauración (Siglo XIX)

El Comienzo de la Restauración

En 1874, el general Martínez Campos proclamó rey a Alfonso XII, dando inicio al régimen de la Restauración.

Alfonso XII, partidario de la monarquía constitucional, nombró a Cánovas del Castillo como presidente del gobierno.

Cánovas estabilizó la situación política, puso fin a la Guerra de Cuba y a la guerra carlista, y creó un sistema político que integraba a todos los partidos que aceptaran la monarquía y un régimen constitucional. Este sistema se basaba en dos pilares: una nueva Constitución y la alternancia en el poder de los partidos.

La Constitución de 1876

La Constitución de 1876 tenía un carácter conciliador, incorporando principios moderados y progresistas. Ofrecía una amplia gama de derechos y libertades para satisfacer a progresistas y demócratas, y proclamaba la confesionalidad del Estado y la soberanía compartida entre las Cortes y el rey para complacer a los moderados, otorgando amplios poderes al monarca.

El Turno Pacífico

El poder se asignó a dos partidos que se alternaban en el gobierno:

  • Los conservadores, liderados por Cánovas, defensores de la Iglesia y el orden social.
  • Los liberales, liderados por Sagasta, que desarrollaron importantes reformas sociales y aprobaron el sufragio universal masculino.

Este monopolio del gobierno fue posible gracias a la corrupción electoral. El rey decidía qué partido debía tomar el mando y luego se convocaban elecciones. En el campo, los caciques forzaban a la gente a votar al partido que convenía, mientras que en las ciudades se manipulaban los votos (pucherazo).

La Oposición al Sistema

El sistema político excluía a tres grupos principales: anarquistas, socialistas y nacionalistas.

  • Anarquistas: Presentes en Cataluña y Andalucía desde la revolución de 1868, fueron perseguidos debido a sus atentados. Crearon la Confederación Nacional del Trabajo (CNT).
  • Socialistas: Liderados por Pablo Iglesias, fundaron el PSOE y la UGT en 1879.
  • Nacionalistas: Se oponían a la creación de un estado centralizado.

La Posguerra y el Franquismo (Siglo XX)

El Gobierno de Orientación Fascista

Los primeros años del franquismo estuvieron marcados por la Segunda Guerra Mundial (1939).

En 1941, se creó la División Azul para apoyar a la Alemania nazi contra Rusia. Sin embargo, las victorias aliadas llevaron a Franco a adoptar una postura neutral.

Los falangistas ejercieron una gran influencia y orientaron el régimen hacia el fascismo.

En la economía, se implementó una autarquía para lograr la autosuficiencia del país. Se creó el Servicio Nacional del Trigo para controlar la producción y distribución de este cereal, y el Instituto Nacional de la Industria (INI) para estimular la industrialización, aunque estas medidas fracasaron.

Se implantaron símbolos fascistas en la sociedad, como el saludo a la romana.

La represión fue severa, con muchas personas condenadas a penas de muerte, trabajos forzados o prisión.

La Economía: Un País Desolado

Al finalizar la guerra, la economía española estaba devastada. Industrias, carreteras, campos y vías de ferrocarril habían sido destruidas. La población regresó al campo, y el país volvió a ser predominantemente agrario. En los años cuarenta, se impuso un racionamiento de alimentos, y surgieron mercados negros.

La Segunda República (Siglo XX)

El Establecimiento de la República

En 1931, las elecciones municipales dieron la victoria a los republicanos. Aunque el triunfo global fue de los monárquicos, los republicanos, tras su éxito en las grandes capitales, consideraron que era un triunfo definitivo, y los monárquicos lo aceptaron.

Alfonso XIII se exilió y se proclamó la Segunda República.

El Gobierno Provisional y la Constitución de 1931

El nuevo gobierno, compuesto por los partidos que habían formado el Pacto de San Sebastián y presidido por Alcalá Zamora, inició una serie de reformas y convocó elecciones a las Cortes Constituyentes, en las que ganaron los republicanos.

Las Cortes elaboraron la Constitución de 1931, que incluía las siguientes novedades:

  • Reconocimiento de las libertades individuales, como la libertad de expresión y el divorcio.
  • Sufragio universal sin distinción de sexos.
  • Estado aconfesional, sin religión oficial.
  • Organización territorial descentralizada, permitiendo la creación de regiones autónomas.
  • Importancia del bienestar social.

Esta constitución fue la primera plenamente democrática en España, aunque las cuestiones religiosas y autonómicas generaron muchos problemas e incidentes callejeros.

El Bienio Reformista (1931-1933)

Las Reformas

Entre 1931 y 1933, Azaña fue presidente del gobierno y comenzó a implementar las reformas propuestas en el siglo anterior.

  • La reforma agraria, cuyo objetivo era mejorar la producción agraria y el nivel de vida de los campesinos, fue gestionada por el Instituto de Reforma Agraria. Sin embargo, la falta de fondos limitó su éxito y decepcionó a los campesinos.
  • Se concedió la autonomía a Cataluña.
  • La reforma militar obligó a los oficiales a jurar lealtad y les ofreció una jubilación remunerada.
  • Se implementó una reforma laboral que estableció salarios mínimos y seguros de accidentes.
  • Se priorizó la reforma educativa.
  • También se regularon el matrimonio civil y el divorcio.

La Oposición a las Reformas

Las altas jerarquías de la Iglesia y el ejército consideraban las reformas demasiado radicales, mientras que los anarquistas y sindicalistas buscaban reformas más profundas. En agosto de 1932, se produjo un golpe de estado que fracasó. Los anarquistas protagonizaron levantamientos y ocupación de fincas, como el incidente en Casas Viejas, que resultó en varias víctimas. En septiembre de 1933, la crisis económica se agravó, Azaña presentó su dimisión y se convocaron nuevas elecciones, en las que se unieron partidos como la CEDA y el partido católico de Gil Robles.

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