Franquismo: Autarquía, Desarrollismo y Transformación Social en España

Política Económica y Transformaciones Sociales durante el Franquismo

Este análisis se centra en la segunda gran etapa del Franquismo, donde los conflictos de 1956 llevaron a Franco a considerar un cambio de rumbo en el gobierno. Esta tarea fue encomendada al equipo de López Rodó, diseñador del Plan de Estabilización de 1959, que buscaba una mayor liberalización de la economía.

Transformaciones Económicas: De la Autarquía al Desarrollismo

Tras la Guerra Civil, el Franquismo adoptó una política económica autárquica, dirigista e intervencionista, buscando el aislamiento y la autosuficiencia, especialmente durante los años 40. Esto condujo a un estancamiento económico generalizado, evidenciado por las cartillas de racionamiento que duraron hasta 1952. El mercado negro, copado por productos alimenticios, fue una prueba de la carestía. La actividad industrial también se estancó, aunque se intentó dinamizarla desde 1941 con la creación del INI.

El ocaso de esta política autárquica comenzó a vislumbrarse a partir de 1951, con el fin del bloqueo diplomático del Régimen y la entrada de los tecnócratas del Opus Dei en el gobierno en 1957. Hasta 1959, el nuevo gobierno (liderado por Laureano López Rodó) tomó medidas para modernizar la economía, integrarla en el espacio europeo y mejorar la administración del Estado: cambio único de la peseta, reforma tributaria para equilibrar gastos e ingresos, y creación de un marco favorable para las inversiones extranjeras. España ingresó en el FMI y en el Banco Internacional de Reconstrucción y Desarrollo (BIRD).

Dos medidas clave que impulsaron el milagro económico español de los años 60 fueron:

  • El Plan de Estabilización (1959): Proponía el fin de la autarquía y planificaba la liberalización económica. Se tomaron medidas fiscales para limitar el crédito al sector privado y suprimir subsidios fiscales a las empresas públicas, elevar los tipos de interés, reducir los gastos y aumentar los impuestos, congelar los salarios y rebajar la tasa de inflación.
  • Medidas comerciales para facilitar las inversiones extranjeras: Devaluación de la peseta y cambio único con el dólar.

Los efectos a corto plazo no fueron buenos hasta que se consiguió controlar la inflación, produciéndose un aumento del empleo, las exportaciones industriales y un mayor equilibrio en la balanza de pagos. Se pusieron en marcha tres planes de desarrollo entre 1964 y 1975, con el objetivo de superar las deficiencias estructurales y favorecer las zonas menos industrializadas a través de los “polos de desarrollo”. Los recursos se destinaron a las zonas económicamente más seguras, adecuándose a los intereses políticos y económicos más influyentes. El PIB de España creció un 7% anual entre 1961 y 1974, y la renta per cápita se duplicó, pasando de 35.791 pesetas en 1960 a 83.238 en 1975.

La modernización agraria mejoró la productividad y proporcionó mano de obra para los crecientes centros industriales urbanos de Cataluña, País Vasco, Madrid… Esta situación se vio reforzada por el creciente ciclo económico europeo de los años 60 hasta la crisis del petróleo de 1975, que favoreció la exportación de productos manufacturados y agrícolas, la modernización tecnológica y la inversión extranjera, el aumento del turismo gracias a las condiciones naturales que favorecían el turismo de “sol y playa”, y las remesas de dinero enviadas por los emigrantes españoles en Europa, que contribuyeron a equilibrar el déficit comercial.

Transformaciones Sociales: Causas y Evolución

La sociedad española de los años 40 y 50 se caracterizó por una rígida jerarquización, donde predominaban los valores tradicionales y la moral católica, difundidos por la Iglesia a través de la educación y la censura. En el ámbito educativo, los docentes de izquierdas y liberales fueron depurados, y la enseñanza privada religiosa monopolizó el sector. En general, se trataba de una sociedad gobernada por una moral escrupulosa y una estricta división sexual de las funciones, que implicaba una absoluta supeditación de la mujer respecto al hombre.

Sin embargo, las transformaciones económicas provocaron la transición a una sociedad moderna. En 1940, más del 50% de la población activa española estaba empleada en la agricultura. Para 1960, los sectores industrial y de servicios superaban el número de empleados en la agricultura. Las grandes ciudades recibieron grandes contingentes de población, lo que provocó la aparición de la influyente burguesía urbana, y las clases medias y de funcionarios y profesiones liberales aumentaron notablemente. El movimiento obrero se hizo más potente y reivindicativo frente al poder de las empresas y el sistema político.

El aumento del empleo y de los salarios permitió a la población adoptar nuevas formas de vida y mentalidad. La mujer tuvo acceso a la formación académica y profesional, y su incorporación al mundo laboral hizo que en 1970 constituyera el 17.9% de la población activa. Se produjo un aumento significativo en la demanda de bienes de consumo propios de una sociedad de consumo: electrodomésticos para el hogar, el uso del automóvil. Las jóvenes generaciones fueron las que asimilaron y propiciaron los cambios, asimilando modas, peinados…

El cine desarrolló una producción crítica gracias a autores como Luis García Berlanga, Luis Buñuel y Juan Antonio Bardem, y aparecieron revistas de temática crítica (víctimas de la censura) como *La Codorniz*. Todas estas manifestaciones culturales son reflejo de las transformaciones sociales de los años 60 y 70. La oposición social al régimen la protagonizó el movimiento obrero con sus sindicatos y las numerosas huelgas, manifestaciones y conflictividad laboral. Los estudiantes y la universidad se convirtieron en un foco de oposición permanente al franquismo, produciéndose constantes enfrentamientos entre sindicatos ultraderechistas y de izquierdas.

Toda esta evolución social fue el motor del cambio político hacia una nueva estructura democrática y liberal, que se gestó durante la Transición y que dio como consecuencia nuestro sistema democrático actual.

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