Fundamentos Históricos de España: De la Prehistoria a la Baja Edad Media

Prehistoria y Protohistoria en la Península Ibérica

Prehistoria

Paleolítico

Se divide en tres etapas: Paleolítico Inferior, Medio y Superior. Estas etapas tenían en común la economía depredadora (caza y recolección), el nomadismo con asentamientos cada vez más prolongados en campamentos, la fabricación de útiles de piedra tallada y actos rituales (como los enterramientos). Ya conocían el fuego y durante su última etapa realizaron pinturas rupestres en cuevas (como la cueva de Altamira).

Neolítico

Supuso una revolución en el estilo de vida: aprendieron a cultivar plantas (agricultura) y a domesticar animales (ganadería), pasando a una economía productora. También comenzaron a producir objetos cerámicos y tejidos. Aumentó la población, dando lugar a poblados estables (sedentarismo). Surgió la división del trabajo, la propiedad privada y una organización social más compleja.

Edad de los Metales

Se divide tradicionalmente en Edad del Cobre, Edad del Bronce y Edad del Hierro.

Edad del Bronce

Se desarrollaron culturas especializadas en el trabajo metalúrgico, con focos relevantes en el sureste de la Península (cultura de El Argar) y en las islas Baleares (cultura talayótica). Realizaban intercambios comerciales a mayor escala. Sus poblados solían construirse en zonas altas y amuralladas, lo que implica una organización sociopolítica compleja.

Edad del Hierro

Se distingue una Primera Edad del Hierro, en la que este metal se introdujo en la península (probablemente por influencia de los fenicios), aunque el bronce seguía siendo predominante; y una Segunda Edad del Hierro, en la que se generalizó el uso del hierro, coincidiendo con el desarrollo de las culturas ibérica y celta.

Pueblos Prerromanos y Colonizaciones

Tartessos

Cultura considerada muy brillante (siglos VIII-VI a.C. aprox.) que se extendió por el suroeste peninsular (aproximadamente desde Huelva hasta Cartagena). Se asocian a ella ricos hallazgos arqueológicos como el tesoro de El Carambolo. Impulsó la metalurgia, la artesanía y la extracción mineral, comerciando con los fenicios. Desarrolló una sociedad jerarquizada con una poderosa aristocracia.

Celtíberos

Término que agrupa a diversos pueblos prerromanos de origen celta o con fuerte influencia celta, asentados principalmente en la zona oriental de la Meseta Norte y el Sistema Ibérico. Desarrollaron una cultura propia, resultado del contacto entre íberos y celtas.

Íberos

Conjunto de pueblos prerromanos asentados en el sur y levante peninsular. Desarrollaron una cultura avanzada con características propias (urbanismo, escritura, moneda, arte). En las zonas de contacto con los pueblos celtas, se produjo una fusión cultural dando lugar a los celtíberos.

Colonizaciones

Fenicias

Considerados los primeros colonizadores procedentes del Mediterráneo oriental (desde el siglo IX a.C.). Fundaron enclaves comerciales en la costa sur, como Gadir (actual Cádiz), Malaka (Málaga) o Sexi (Almuñécar). Contribuyeron a la difusión del hierro, el torno de alfarero y el alfabeto.

Griegas

Sus colonias fueron posteriores a las fenicias (desde el siglo VI a.C.). Se establecieron principalmente en la costa noreste, fundando colonias como Emporion (Ampurias) y Rhode (Rosas). Su principal actividad fue el comercio con los pueblos indígenas.

Cartaginesas

Herederos de la influencia fenicia en el Mediterráneo occidental, los cartagineses intensificaron su presencia en la Península a partir del siglo VI a.C., especialmente tras la caída de Tiro. Se expandieron desde Cartago (Norte de África), controlando antiguas colonias fenicias y fundando otras nuevas como Ebussus (Ibiza) y Carthago Nova (Cartagena). Su expansión chocó con los intereses de Roma.

Hispania Romana

Romanización

Proceso de larga duración por el cual Roma introdujo e impuso en Hispania sus estructuras sociales, políticas, económicas, culturales (arte, religión) y lingüísticas (latín). Esto supuso la asimilación progresiva de la cultura romana por parte de los pueblos indígenas y la integración de Hispania en el Imperio Romano.

Hispania: Organización Territorial

Hispania fue el nombre con el que los romanos designaron al conjunto de la Península Ibérica e Islas Baleares. Su organización administrativa evolucionó:

  • Inicialmente (197 a.C.): Fue dividida en dos provincias: Hispania Citerior e Hispania Ulterior.
  • En tiempos de Augusto (27 a.C.): Se reorganizó en tres provincias: Tarraconensis, Baetica y Lusitania.
  • Bajo Imperio (desde Diocleciano, s. III d.C.): La división se amplió. Las provincias llegaron a ser: Baetica, Lusitania, Tarraconensis, Gallaecia, Carthaginensis, Mauritania Tingitana (Norte de África, administrativamente ligada a Hispania) y Balearica (siglo IV d.C.).

Conquista de Hispania por Roma (218 a.C. – 19 a.C.)

Fue un proceso de larga duración que no respondió a un plan preestablecido, sino que fue resultado de diferentes circunstancias y fases:

  1. Primera fase (218-197 a.C.): Conquista del sur y levante peninsular, en el contexto de la Segunda Guerra Púnica contra Cartago.
  2. Segunda fase (197-154 a.C.): Consolidación de las áreas conquistadas y avance hacia el interior.
  3. Tercera fase (154-133 a.C.): Conquista de la Meseta central y occidental, marcada por la resistencia indígena en las guerras lusitanas (lideradas por Viriato) y las guerras celtibéricas (resistencia de Numancia).
  4. Cuarta fase (29-19 a.C.): Sometimiento de los pueblos del norte (cántabros y astures) en las guerras cántabras, dirigidas por el propio emperador Augusto, completando la conquista.

El Reino Visigodo

Reino Visigodo de Toledo

Tras la caída del Imperio Romano de Occidente (476 d.C.), los visigodos, un pueblo germánico previamente asentado en el sur de la Galia como federado de Roma, se establecieron definitivamente en la Península Ibérica. Establecieron un reino independiente con capital, finalmente, en Toledo (a partir de mediados del siglo VI). El panorama inicial se complicó con la presencia de los suevos en Gallaecia y los bizantinos en el litoral mediterráneo. La población hispanorromana era mayoritariamente católica, mientras que los visigodos eran cristianos arrianos. Se logró progresivamente la unificación territorial (expulsión de bizantinos y sometimiento de suevos), religiosa (conversión al catolicismo) y jurídica (unificación de leyes para visigodos e hispanorromanos en el Liber Iudiciorum). La sociedad era predominantemente rural, basada en grandes latifundios (villas). La nobleza visigoda se fusionó con la hispanorromana, sentando bases que prefiguran elementos del feudalismo posterior.

III Concilio de Toledo (589)

En este concilio, convocado por el rey Recaredo, este abjuró del arrianismo y se convirtió oficialmente al catolicismo junto con la nobleza y jerarquía eclesiástica visigoda. Este hecho supuso la unificación religiosa del reino, integrando a visigodos (anteriormente arrianos) e hispanorromanos (católicos) bajo una misma fe, lo que fortaleció la cohesión del reino y la alianza entre la monarquía y la Iglesia.

San Isidoro de Sevilla

Obispo de Sevilla (c. 560-636), fue la figura intelectual más destacada de la Hispania visigoda y uno de los grandes eruditos de la Alta Edad Media. Su obra más influyente, las Etimologías, es una vasta enciclopedia que compila el saber de la Antigüedad clásica, abarcando todo tipo de conocimientos (gramática, teología, historia, ciencias naturales, etc.) y preservándolo para la posteridad.

Al-Ándalus y los Reinos Cristianos Medievales

La Conquista Musulmana y Al-Ándalus

Conquista Musulmana (711)

Ejércitos musulmanes, compuestos principalmente por bereberes del norte de África y dirigidos por una minoría árabe, cruzaron el estrecho de Gibraltar a comienzos del siglo VIII (año 711). Derrotaron al rey visigodo Rodrigo en la batalla de Guadalete (711). En pocos años, ocuparon la mayor parte de la península, encontrando escasa resistencia debido a las luchas internas del reino visigodo. Solo algunas zonas montañosas del norte quedaron fuera de su control efectivo.

Al-Ándalus

Nombre dado por los musulmanes a los territorios de la Península Ibérica bajo su dominio durante la Edad Media. Su extensión territorial varió a lo largo del tiempo debido al avance de los reinos cristianos del norte (Reconquista). Políticamente, Al-Ándalus pasó por distintas etapas: Emirato Dependiente, Emirato Independiente, Califato de Córdoba, primeros reinos de Taifas, Imperio Almorávide, segundos reinos de Taifas, Imperio Almohade, terceros reinos de Taifas y Reino Nazarí de Granada.

Muladíes

Población de origen hispanovisigodo que se convirtió al islam tras la conquista musulmana. Constituyeron la mayoría de la población de Al-Ándalus.

Legado Musulmán

Al-Ándalus dejó un importante legado:

  • Económico: Introducción de importantes avances agrícolas, como nuevas técnicas de regadío (norias, acequias) y cultivos (cítricos, arroz, caña de azúcar, algodón). Gran desarrollo de la artesanía (textiles, cerámica, cuero, metalurgia, marfil). El comercio fue una actividad fundamental, centrado en los zocos urbanos, con rutas hacia el resto del mundo islámico, el norte de África y la Europa cristiana. Acuñaron moneda propia: el dinar (oro) y el dírhem (plata).
  • Cultural y científico: Al-Ándalus fue un importante centro de transmisión del saber clásico (filosofía, medicina, matemáticas) al resto de Europa. Destacaron figuras como Averroes o Maimónides. Desarrollaron la arquitectura, el arte, la literatura y la música.
  • Lingüístico: Numerosas palabras del castellano y otras lenguas peninsulares tienen origen árabe.

Abd al-Rahmán I

Príncipe de la dinastía Omeya que escapó de la matanza de su familia en Damasco. Llegó a Al-Ándalus y se proclamó emir en Córdoba en el año 756, fundando el Emirato Independiente de Córdoba (756-929). Rompió la dependencia política respecto al Califato Abasí de Bagdad, aunque mantuvo la religiosa.

Abd al-Rahmán III

Emir de Córdoba que en el año 929 se proclamó Califa, asumiendo la máxima autoridad política y religiosa. Inauguró así el Califato de Córdoba (929-1031), considerado el periodo de mayor esplendor político, económico y cultural de Al-Ándalus. Logró pacificar el territorio andalusí, fortalecer el Estado y contener el avance de los reinos cristianos del norte.

Mozárabes

Cristianos que vivían en territorio de Al-Ándalus bajo dominio musulmán. Conservaron su religión, cultura y organización eclesiástica a cambio del pago de impuestos específicos. Con el tiempo, muchos emigraron a los reinos cristianos del norte.

Los Reinos Cristianos y la Reconquista

Reinos Cristianos

Surgidos en las zonas montañosas del norte peninsular que escaparon al control musulmán efectivo (Reino de Asturias, luego León; Condados Pirenaicos que darían lugar a Navarra, Aragón y los Condados Catalanes; Castilla, surgida como condado oriental de León). Estos reinos iniciaron un lento proceso de expansión territorial hacia el sur a costa de Al-Ándalus, conocido como Reconquista. La fragmentación de Al-Ándalus en reinos de taifas (a partir de 1031) facilitó su avance. Los reinos más importantes acabarían siendo la Corona de Castilla (unión de Castilla y León) y la Corona de Aragón (unión de Aragón y los Condados Catalanes).

Pelayo

Noble de origen visigodo considerado tradicionalmente el primer líder del Reino de Asturias tras la victoria sobre los musulmanes en la batalla de Covadonga (fecha incierta, c. 722), considerada el inicio simbólico de la Reconquista.

Alfonso VI de Castilla y León

Rey de León (1065-1109) y de Castilla (1072-1109). Unificó temporalmente ambos reinos. Durante su reinado se produjo la importante conquista de la estratégica ciudad de Toledo (1085), antigua capital visigoda, lo que supuso un gran avance de la Reconquista y trasladó la frontera hasta el Tajo.

Camino de Santiago

Ruta de peregrinación que se dirige a la tumba del apóstol Santiago el Mayor en Santiago de Compostela (Galicia). Surgida en la Alta Edad Media, se convirtió en una vía fundamental de intercambio cultural, religioso, artístico (difusión del Románico y Gótico) y económico entre la Península Ibérica y el resto de Europa durante la Edad Media.

Reconquista

Proceso histórico complejo y de larga duración (aproximadamente desde el siglo VIII hasta 1492) durante el cual los reinos cristianos de la Península Ibérica conquistaron progresivamente los territorios bajo dominio musulmán (Al-Ándalus). Fue un proceso discontinuo, con fases de avance rápido y otras de estabilización o retroceso, y a menudo fue concebido ideológicamente como una guerra santa o cruzada.

Repoblación

Proceso paralelo e inseparable de la Reconquista, mediante el cual los reinos cristianos asentaron población (cristiana, tanto del norte como mozárabes del sur) en los territorios conquistados a los musulmanes. Su objetivo era asegurar el dominio efectivo del territorio, su defensa y su explotación económica. Existieron diferentes modelos de repoblación según la época y la zona: presura o aprisio, repoblación concejil (mediante fueros y cartas pueblas), repoblación por órdenes militares y repartimientos de tierras.

Reforma Religiosa Benedictina y Gregoriana

A partir del siglo XI, se introdujo en los reinos cristianos peninsulares la reforma impulsada por la abadía benedictina de Cluny (Francia), apoyada por monarcas como Sancho III el Mayor de Navarra y Alfonso VI de Castilla-León. Esta reforma implicó:

  • Énfasis en la regla benedictina (castidad, obediencia, pobreza), el rezo litúrgico y el opus Dei.
  • Adopción de la reforma Gregoriana impulsada por el Papado: sustitución de la antigua liturgia mozárabe por la liturgia romana, afirmación de la autoridad papal y mayor separación entre los poderes eclesiástico y secular.
  • Introducción de la escritura carolingia (más clara y legible que la visigótica) y el canto gregoriano.
  • Fundación o reforma de importantes monasterios cluniacenses (San Juan de la Peña, Nájera, Frómista, Sahagún), que se convirtieron en centros de poder religioso, cultural y económico.
  • Difusión del arte Románico, especialmente a través del Camino de Santiago.

Reinos de Taifas

Pequeños reinos independientes, políticamente débiles y a menudo enfrentados entre sí, en los que se fragmentó el Califato de Córdoba a partir de 1031 debido a luchas internas por el poder (fitna). Esta división debilitó militarmente a Al-Ándalus frente a los reinos cristianos, a los que frecuentemente pagaban tributos (parias). Hubo varios periodos de taifas (siglos XI, XII y XIII).

Imperio Almorávide

Imperio bereber fundamentalista surgido en el norte de África que intervino en la Península a finales del siglo XI, llamados en auxilio por algunos reyes de taifas ante el avance cristiano tras la conquista de Toledo. Frenaron temporalmente el avance cristiano (victoria en Sagrajas, 1086) y reunificaron Al-Ándalus bajo su dominio, eliminando los primeros reinos de taifas. Su poder se debilitó a mediados del siglo XII.

Imperio Almohade

Otro imperio bereber norteafricano, aún más rigorista religiosamente, que sucedió a los almorávides en el control de Al-Ándalus a mediados del siglo XII. Lograron reunificar nuevamente el territorio musulmán peninsular y contener temporalmente el avance cristiano (victoria en Alarcos, 1195). Sin embargo, fueron definitivamente derrotados por una coalición de reinos cristianos (Castilla, Aragón, Navarra y Portugal) liderada por Alfonso VIII de Castilla en la decisiva batalla de Las Navas de Tolosa (1212). Esta derrota marcó el inicio del rápido declive del poder musulmán en la Península.

Fernando III el Santo

Rey de Castilla (desde 1217) y de León (desde 1230), conocido como ‘el Santo’. Hijo de Alfonso IX de León y Berenguela de Castilla, unificó definitivamente bajo su persona las coronas de Castilla y León en 1230. Aprovechando la debilidad musulmana tras Las Navas de Tolosa, impulsó decisivamente la Reconquista, conquistando gran parte del valle del Guadalquivir (ciudades clave como Córdoba en 1236 y Sevilla en 1248).

Órdenes Militares Españolas

Instituciones religioso-militares surgidas en la Península Ibérica durante la Reconquista (principalmente en los siglos XII y XIII), a imitación de las creadas en Tierra Santa. Las más importantes fueron las órdenes de Santiago, Calatrava, Alcántara (en Castilla y León) y Montesa (en la Corona de Aragón). Su misión principal era luchar contra los musulmanes y desempeñar un papel crucial en la defensa de la frontera y la repoblación de los territorios conquistados (especialmente en La Mancha, Extremadura y el Bajo Aragón), donde acumularon grandes señoríos.

Cortes Medievales. Cortes de Alcalá

Las Cortes eran asambleas convocadas por el rey en los distintos reinos peninsulares (León, Castilla, Aragón, Cataluña, Valencia, Navarra, Portugal). Las Cortes de León de 1188 son consideradas por la UNESCO como el testimonio documental más antiguo del sistema parlamentario europeo. Estaban integradas por representantes de los tres estamentos: nobleza, clero y el ‘tercer estado’ o ‘común’ (representantes de las ciudades y villas con derecho a enviar procuradores). Su función principal era aprobar los impuestos extraordinarios solicitados por el rey y presentar peticiones, quejas o agravios. Su capacidad legislativa y de control sobre la monarquía varió según el reino y la época, siendo generalmente mayor en la Corona de Aragón que en Castilla. Las Cortes de Alcalá (1348) son relevantes en Castilla por la promulgación del Ordenamiento de Alcalá, un importante cuerpo legislativo que intentó unificar jurídicamente el reino y reforzar el poder real.

Villas y Municipios Medievales

Durante la Reconquista y repoblación, surgieron o se revitalizaron numerosos núcleos urbanos (villas y ciudades) que adquirieron un estatuto jurídico propio (municipio o concejo). Recibían del rey o de un señor laico o eclesiástico un documento fundacional (carta puebla) o un conjunto de leyes propias (fuero), que les otorgaban privilegios (fiscales, de autogobierno, judiciales) para atraer pobladores y fomentar su desarrollo. Desarrollaron órganos de gobierno local (concejo abierto o cerrado, magistrados como alcaldes y regidores).

Fueros y Privilegios

Los fueros eran los estatutos jurídicos (leyes, costumbres, privilegios) aplicables a una determinada localidad, territorio o grupo social, otorgados por el rey o un señor. Regulaban la vida local, las relaciones entre los habitantes, la organización del gobierno municipal, los impuestos, la administración de justicia, etc. Las cartas pueblas eran un tipo específico de fuero destinado a regular la fundación y repoblación de un lugar. Los fueros y privilegios conformaron una gran diversidad jurídica en los reinos medievales peninsulares.

Honrado Concejo de la Mesta

Asociación de ganaderos de ovejas merinas trashumantes creada oficialmente en 1273 por Alfonso X el Sabio, aunque con antecedentes previos. Agrupaba a grandes propietarios de rebaños (nobleza, clero, órdenes militares) y defendía sus privilegios, como el derecho de paso por rutas ganaderas específicas (cañadas), el pastoreo en determinados terrenos y la organización de las ferias. La producción y exportación de lana castellana de alta calidad (principalmente a Flandes e Inglaterra) fue una de las actividades económicas más importantes de la Corona de Castilla durante la Baja Edad Media.

Compromiso de Caspe (1412)

Pacto establecido en la localidad aragonesa de Caspe en 1412 por nueve compromisarios (representantes de los reinos de Aragón, Valencia y del principado de Cataluña) para elegir un nuevo rey para la Corona de Aragón tras la muerte en 1410 de Martín I el Humano sin descendencia directa y sin nombrar un sucesor aceptado por todos. Tras deliberaciones, se eligió como rey a Fernando de Antequera, infante de Castilla y miembro de la dinastía Trastámara, que reinaría como Fernando I de Aragón. Supuso la entronización de una dinastía castellana en la Corona de Aragón.

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