LOS PROBLEMAS DE LA SOCIEDAD INDUSTRIAL
El Movimiento Obrero
El movimiento obrero apareció cuando la clase trabajadora tomó conciencia de que aquella situación podía ser corregida y mejorada por medio de la acción colectiva.
Marxismo y Anarquismo
En la segunda mitad del siglo XIX, el marxismo y el anarquismo fueron las principales ideologías del movimiento obrero.
El Marxismo
El marxismo se desarrolló a partir de la segunda mitad del siglo XIX. Debe su nombre al filósofo e historiador Karl Marx, quien, en colaboración con el filósofo y empresario Friedrich Engels, desarrolló una compleja doctrina, influenciada por el idealismo filosófico de Hegel, los economistas ingleses y el socialismo utópico.
El Materialismo Filosófico e Histórico
Para Karl Marx, el objeto de la filosofía debía ser la transformación del mundo a partir de un conocimiento exacto de la realidad. Aplicó el método dialéctico, que consistía en confrontar elementos contradictorios. A su vez, se hacía necesaria una nueva concepción de la historia: el materialismo histórico.
La Crítica a la Economía Capitalista
En su obra El Capital, Marx y Engels realizaron un análisis crítico del sistema capitalista empleando el método dialéctico. Principales aportaciones:
- El trabajo es la única fuente de riqueza.
- El salario que recibe el obrero solo es una parte del valor de lo que ha producido; el resto es la plusvalía, que se queda el capitalista.
Según la ley de concentración económica, con el desarrollo del capitalismo, «los pobres serán más y más pobres y los ricos menos y más ricos».
La Práctica del Socialismo Científico
Marx y Engels crearon un modelo de socialismo científico basado en estudios concretos de la sociedad. Como el Estado burgués era un instrumento de dominio de la clase opresora sobre los oprimidos, había que destruirlo. Los obreros debían tomar conciencia de sus miserias y de las posibilidades que les ofrecía la unidad de acción para hacer la revolución. El partido debía dirigir la lucha obrera. Después vendría la toma del poder mediante la dictadura del proletariado. El resultado final sería la sociedad comunista, sin clases, sin Estado y con un hombre nuevo, libre de todas sus miserias.
El Anarquismo
El anarquismo es una doctrina que rechaza toda forma de organización estatal por considerarla perversa. Mihail Bakunin es considerado uno de los pensadores más influyentes del anarquismo contemporáneo. Según este, el mayor valor del ser humano es la libertad, cuyo fundamento reside en el bien común, el cual solo puede alcanzarse con la socialización de los medios de producción y de la riqueza. Bakunin sostenía que el orden burgués era el principal obstáculo para el desarrollo de la libertad.
El anarquismo defendía que, para acabar con el orden burgués, era necesaria una revolución espontánea, sin líderes ni organizadores. Realizada esta, no habría ninguna etapa intermedia, sino que se implantaría un modelo de sociedad basado en comunas autónomas y autogestionarias.
Corrientes del Anarquismo
El anarquismo se dividió en varias corrientes:
- Anarcocomunismo: Piotr Kropotkin proponía la socialización de los beneficios y la abolición del sistema salarial en el principio de que cada uno debía dar según su capacidad y debía recibir según su necesidad.
- Anarcolectivismo: Centra su crítica en la propiedad de los medios de producción, por lo que sus teorías tienen una visión más cercana a la economía.
- Anarcosindicalismo: Admitía la organización de la sociedad en unidades profesionales autónomas agrupadas en federaciones nacionales.
También existieron discrepancias en los métodos de acción: hubo un anarquismo pacifista, otro más radical, partidario del sabotaje y del terrorismo, y un tercero que insistía en la educación para alcanzar los ideales de libertad. Todos coincidían en el rechazo a cualquier manifestación del Estado burgués.
LA DOMINACIÓN EUROPEA DEL MUNDO
A finales del siglo XIX, el Reino Unido y el Imperio alemán eran las potencias hegemónicas en Europa, mientras Francia vivía la inestabilidad de la Tercera República. Los imperios austrohúngaro y ruso evidenciaban síntomas de decadencia. Fuera de Europa, Estados Unidos y Japón se configuraban como potencias emergentes.
Tras la guerra franco-prusiana de 1870, el principal foco de conflictos estuvo en los Balcanes. El canciller alemán Bismarck fue el árbitro de la diplomacia internacional al establecer un sistema de alianzas para garantizar la paz y mantener la hegemonía alemana en Europa. Tras su caída en 1890, las relaciones internacionales cambiaron y de los Sistemas Bismarckianos se pasó a las crisis políticas y a la Paz Armada, antesala de la Primera Guerra Mundial.
La sociedad surgida tras las revoluciones industriales renovó los gustos estéticos. Del Romanticismo se pasó al Realismo, al Impresionismo y al Modernismo.
EL IMPERIALISMO COLONIAL
Motivaciones del Imperialismo
Todas las potencias imperialistas compartieron la necesidad de implicar a todo el planeta en su sistema productivo por intereses demográficos, económicos, políticos, ideológicos, sociales, científicos y técnicos.
La colonización se ha intentado explicar a través del factor demográfico. Durante el siglo XIX, la población europea había pasado de 180 millones de habitantes en 1814 a 450 millones en 1914. Este gran crecimiento generó una emigración hacia otros continentes. Los gobiernos intentaron derivarla hacia sus colonias de poblamiento. Las migraciones desde Europa se dirigieron mayoritariamente hacia Estados Unidos o los países independientes de América del Sur.
Los factores económicos tuvieron más importancia. La Segunda Revolución Industrial había elevado la producción, al tiempo que demandaba diversas materias primas con las que satisfacer nuevas necesidades de la industria. Excepto el Reino Unido, casi todos los países impusieron el proteccionismo para defender sus productos. Todos los Estados recurrieron a la formación de colonias para asegurarse mercados exclusivos donde vender sus productos industriales, abastecerse de materias primas e invertir sus beneficios sin riesgos.
Debido a la expansión comercial, las potencias necesitaban asegurar las principales rutas marítimas con puertos donde poder repostar. Algunos países se sumaron a la carrera colonial por motivos políticos, para conservar o recobrar su prestigio internacional. Por otra parte, los militares vieron en las guerras coloniales una forma rápida y poco arriesgada de promocionarse, y los nacionalistas exaltados la afirmación de su nación en el mundo.
El Nacionalismo como Factor Ideológico
El nacionalismo fue un factor ideológico, porque consideraba que su patria tenía el derecho y el deber de expandirse por el mundo. Los europeos se atribuyeron la misión histórica de transmitir a los «pueblos atrasados» las conquistas de la civilización occidental -religión, derecho, medicina o cultura-, que consideraban superiores gracias a sus progresos materiales. Misioneros católicos y protestantes llevaron su fe a pueblos remotos y posibilitaron su posterior colonización.
Los avances científicos y técnicos posibilitaron los grandes viajes. Las sociedades geográficas realizaron expediciones con fines científicos. Estas expediciones revelaron posibilidades económicas en zonas desconocidas. La mejora en los transportes, con barcos de vapor, y el uso de nuevas armas colaboraron a la expansión colonial.
Consecuencias Históricas del Colonialismo
El colonialismo supuso una profunda transformación en las formas de vida, especialmente de los pueblos colonizados. Sus consecuencias siguen presentes en actitudes y comportamientos en el mundo actual.
Consecuencias sobre las Colonias
- Se crearon nuevas fronteras según las necesidades de las metrópolis, lo que originó un nuevo mapa mundial en 1914.
- Las mejoras sanitarias de la medicina occidental hicieron reducir la mortalidad y crecer la natalidad, por tanto, la población aumentó. Como esto no vino acompañado de un progreso económico, se produjo un desajuste que provocó hambrunas en África y Asia.
- El éxodo rural empujó a una numerosa población campesina hacia ciudades sin infraestructuras, lo que fue el origen de muchos problemas.
- La agricultura de subsistencia comunal se redujo a lugares marginales y las mejores tierras se dedicaron a monocultivos de plantación para abastecer a las metrópolis.
- Las manufacturas importadas desde las metrópolis desplazaron a las locales, que fueron prohibidas o restringidas, por lo que la artesanía local casi desapareció.
- Se impulsó la industria extractiva con una mano de obra sometida a duras condiciones de trabajo.
- En las colonias se construyeron infraestructuras al servicio de los intereses de los colonizadores -puertos, carreteras y redes ferroviarias- que, si bien pusieron en comunicación lugares hasta entonces desconocidos, transformaron los paisajes.
- Se formaron estructuras sociales nuevas y complejas. Las desigualdades sociales crecieron, con una alta burguesía colonial integrada por funcionarios, comerciantes y militares, una media burguesía local de funcionarios, comerciantes y profesionales, y un numeroso proletariado urbano y campesino con escasos derechos y sometidos a penosas condiciones laborales.
- La cultura occidental se impuso sobre las lenguas, creencias, costumbres y normas autóctonas, provocando una aculturación que suscitó rechazo en algunos lugares.
- En algunas colonias se fue formando un sentimiento de reivindicación de las tradiciones y culturas locales, que en algunos casos llegó a la política. Se fundaron así partidos políticos importantes en futuros procesos de descolonización como el Partido del Congreso en la India.
LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL
La Primera Guerra Mundial (1914-1918) se produjo a consecuencia de las rivalidades económicas y nacionalistas. Afectó a buena parte del planeta, aunque las principales operaciones militares se desarrollaron en Europa. Los tratados de paz fueron dictados por los vencedores y hasta la Conferencia de Locarno en 1925 no se logró la distensión.
Factores de la Primera Guerra Mundial
Causas
Motivaciones económicas: Muchas naciones impusieron barreras arancelarias y compitieron por el control de las materias primas y los mercados, en especial el Reino Unido, primera potencia económica mundial, y Alemania, su principal adversaria. A su vez, el desarrollo de la industria armamentística produjo elevados beneficios y favoreció la formación de grandes ejércitos, mientras que la expansión colonial tuvo como resultado el control europeo de buena parte del planeta y generó enfrentamientos entre las potencias colonizadoras.
Motivaciones políticas: A finales del siglo XIX y comienzos del XX, pactos como la Triple Alianza (1882) y la Triple Entente (1907) conformaron bloques militares cada vez más agresivos. Agravaron la situación las disputas territoriales no resueltas, como las de Alsacia y Lorena. La debilidad de los grandes imperios generó también numerosas fricciones entre las potencias europeas cuando las nacionalidades en ellos aglutinadas pugnaron por obtener su soberanía. El fracaso de la diplomacia a principios del siglo XX acabó siendo determinante en el inicio de la contienda. La weltpolitik del káiser Guillermo II propició unas relaciones internacionales más agresivas.
Motivaciones ideológicas: El militarismo se hizo patente en la importancia social que ganó el estamento militar y su participación en los gobiernos. Al mes de producirse el asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria, la maquinaria diplomática y militar de los bloques europeos entró en funcionamiento y cientos de miles de hombres se aprestaron a empuñar las armas.
Los Contendientes
En un principio se enfrentaron los países de la Triple Entente (Rusia, Francia, Reino Unido) y los de la Triple Alianza (Alemania, Austria-Hungría, Italia), pero Italia se descolgó de esta. A los imperios centrales – Alemania y Austria-Hungría – se les unieron el Imperio otomano y Bulgaria. A los aliados de la Triple Entente se sumaron Bélgica y Serbia, y luego Italia, Rumania y Grecia. Portugal conservó su alianza con el Reino Unido y España se declaró neutral, al igual que los Países Bajos, Suiza, Albania, Suecia, Noruega y Dinamarca. Las fuerzas terrestres austro-alemanas eran ligeramente superiores, mientras que en potencia naval los aliados salían ganando.
Las Consecuencias de la Guerra
Aspectos Demográficos y Sociales
Hubo pérdidas humanas, en su mayoría soldados jóvenes en edad de procrear, lo que mermó la natalidad. Las mujeres se incorporaron al trabajo y obtuvieron derechos políticos.
Aspectos Económicos
Europa fue la gran perdedora de la guerra: se destruyó gran parte de su riqueza industrial, agrícola y buena parte de sus infraestructuras. Además, su economía quedó muy endeudada con Estados Unidos.
Aspectos Políticos
Desaparecieron los grandes imperios. El Imperio ruso se convirtió en el primer Estado comunista y el Imperio otomano se desintegró y fue sustituido por la República de Turquía. Nuevos Estados accedieron a la independencia a partir de la desmembración de los imperios. Por otro lado, la democracia parlamentaria empezó a generalizarse como sistema político. Países como Francia, Reino Unido y Alemania pasaron de ser Estados liberales a Estados democráticos con la ampliación de los derechos ciudadanos y la extensión del sufragio. Europa perdió su hegemonía y emergieron dos nuevas potencias: Estados Unidos y la Rusia comunista.
Aspectos Éticos y Morales
La guerra cambió el estilo de vida y parte de los valores de Occidente, como la fe en el progreso y la conciencia de su superioridad. Surgieron sentimientos de odio y desconfianza entre los pueblos. Nuevas corrientes culturales y estéticas representaron los sentimientos de angustia ante la devastación de la guerra.
Tratados de Paz y Reajuste Internacional
Los Catorce Puntos de Wilson
El presidente Wilson presentó ante el Congreso de Estados Unidos los Catorce Puntos de Wilson, un documento que proponía construir una paz justa y duradera basada en el derecho internacional y el respeto e igualdad entre naciones. Aspectos más importantes:
- Desarme y desaparición de la diplomacia secreta.
- Libertad de navegación y comercio.
- Fin del colonialismo.
- Reconocimiento del principio de las nacionalidades y del derecho de los pueblos a su independencia.
- Creación de una Sociedad de Naciones para impedir nuevas guerras.
Los Tratados de París (1919-1920)
Los Tratados de París estuvieron dirigidos por Estados Unidos, Francia y Reino Unido. Se reunieron en París para establecer el nuevo orden mundial. Los vencidos no fueron invitados a las conversaciones de paz. Se los convocó por separado para firmar las duras condiciones impuestas. Esto se convirtió en motivo de futuros conflictos.
Se firmaron un total de cinco tratados con cada uno de los países derrotados:
- Tratado de Versalles: Fue suscrito con Alemania, que entregó Alsacia y Lorena a Francia y concedió a Polonia una salida al mar Báltico. Prusia oriental quedó separada del resto del país.
- Tratado de Saint-Germain: Se firmó con Austria, cuyo territorio quedó reducido a los límites actuales y sin posibilidad de unirse a Alemania.
- Tratado de Neuilly: Bulgaria cedió la Tracia a Grecia y quedó sin acceso al Mediterráneo.
- Tratado de Trianon: Hungría redujo su territorio a un tercio y perdió su salida al mar.
- Tratado de Sèvres: Turquía entregó la mayoría de las islas del mar Egeo a Grecia y las del Dodecaneso y Rodas a Italia. Sus posesiones en Oriente Próximo quedaron bajo el Mandato de la Sociedad de Naciones, administradas por Francia y Reino Unido.
La Sociedad de Naciones
El Tratado de Versalles estableció la creación de la Sociedad de Naciones en 1919, aunque no entró en vigor hasta 1920. Fue un organismo creado para regular las relaciones internacionales y garantizar la paz. Comprendió a los países vencedores en la Gran Guerra, y a otros 13 países neutrales en la Primera Guerra Mundial, excepto Estados Unidos. Quedaron excluidos los perdedores y Rusia.
Principales objetivos: Resolver pacíficamente los posibles conflictos entre los países miembros, supervisar los tratados internacionales, favorecer el desarme, velar por las minorías y administrar los antiguos territorios coloniales de Alemania y el Imperio otomano.
LA REVOLUCIÓN RUSA
La Revolución de 1917
En 1917, las derrotas rusas en la Primera Guerra Mundial, los padecimientos de la población civil y la caótica política del zar Nicolás II, sometido a intereses enfrentados, condujeron a dos hechos trascendentales para la historia de Rusia y del mundo: en febrero tenía lugar la revolución burguesa, que produjo la caída del zarismo, y en octubre, la revolución bolchevique.
02.1 La Revolución de Febrero
En febrero de 1917, se produjeron una serie de huelgas en Petrogrado que culminaron con el asalto al palacio de la zarina. El ejército se negó a sofocar la subversión y se adhirió a la revuelta, lo que provocó la caída de Nicolás II. Se estableció entonces un doble poder: el comité ejecutivo de la Duma, integrado por liberales como Miliukov y el príncipe Lvov, y el sóviet de obreros y soldados, formado por mencheviques y socialrevolucionarios. Un socialista moderado, Alexander Kerenski, actuó de puente entre ambos poderes y logró que el sóviet reconociera al equipo gubernamental presidido por Lvov.
02.2 De Febrero a Octubre
Nicolás II abdicó en marzo de 1917. El Gobierno provisional presidido por Lvov prometió elecciones constituyentes, pero olvidó las necesarias reformas sociales. En estas circunstancias se produjo el regreso de Lenin a Rusia. En Petrogrado, este enunció sus Tesis de Abril, un manifiesto revolucionario que negaba la adhesión de los bolcheviques a la revolución de febrero y anunciaba sus objetivos: fin de la Primera Guerra Mundial, toma del poder por los sóviets y creación de una nueva Internacional obrera.
Desbordado por la oposición de los sóviets, Lvov aceptó dirigir un nuevo gobierno más escorado a la izquierda, con Kerenski como ministro más destacado. Este gobierno hubo de hacer frente a una guerra mundial desfavorable, a movimientos independentistas en Polonia, Finlandia, Ucrania y el Cáucaso, y a la oposición bolchevique. Para acabar con esta última, Lenin fue empujado al exilio y Trotski encarcelado.
Todo ello llevó a la dimisión de Lvov en julio y a la llegada de Kerenski a la jefatura de gobierno. El fracaso de la ofensiva contra los Imperios centrales y las protestas populares, impulsadas por los bolcheviques y reprimidas por el ejército, llevaron al general zarista Kornilov a dar un golpe de Estado, que fue abortado por la Guardia Roja. En septiembre se proclamó la república. Tras la concesión de una amnistía, muchos bolcheviques salieron de la cárcel, ocuparon puestos clave en el sóviet y comenzaron a atraer a los soldados a su causa.
02.3 La Revolución de Octubre
El 9 de octubre, Lenin regresó clandestinamente a Rusia. El comité central bolchevique, decidido a tomar el poder, encargó a Trotski la movilización de los sóviets. El 17 de octubre se sublevó el ejército de la capital incorporándose a la revolución. La madrugada del 25 de octubre (7 de noviembre en el calendario occidental), la Guardia Roja y el ejército, con la ayuda del acorazado Aurora, tomaron los centros neurálgicos de Petrogrado y asaltaron y ocuparon el Palacio de Invierno. Kerenski huyó y el resto del Gobierno provisional fue arrestado. Lenin tomó el poder en nombre del Consejo de Comisarios del Pueblo, gobierno revolucionario bolchevique. Fueron «diez días que estremecieron al mundo».