La Desamortización en España: Transformación y Conflicto en el Siglo XIX

La Desamortización en España

La desamortización supone la apropiación por parte del Estado de bienes raíces de propiedad colectiva, sean eclesiásticos o civiles, que tras la nacionalización son puestos en venta en subastas públicas. Así se convierten en propiedad privada. El proceso de desamortización fue importante en el proceso de construcción del Estado liberal, ya que extendía el concepto de propiedad privada al campo. Los antecedentes de este proceso son las reformas que se hicieron por Godoy, como en los procesos desamortizadores de las Cortes de Cádiz y el Trienio Liberal. Además, en el siglo XVIII los ilustrados tienen la necesidad de hacer una reforma agraria para solucionar los problemas que tenía la agricultura.

Desarrollo

La Desamortización de Mendizábal (1836-1840)

En primer lugar, encontramos la desamortización de Mendizábal, líder del partido progresista, que afectó a los bienes del clero regular.

Se hizo a través de varios decretos: en febrero y marzo de 1836 y junio de 1837. Con el primer decreto se declara la venta de las propiedades de las órdenes religiosas, que serán subastadas públicamente. En el segundo decreto, todos los bienes del clero regular serán nacionalizados y subastados. Finalmente, el último decreto afectó a los bienes de las órdenes femeninas. La desamortización se puso en marcha durante la guerra carlista, no solo respondía a fines económicos, sino también era una represalia a la Iglesia por el apoyo prestado al carlismo.

Los objetivos que querían lograr eran:

  • Conseguir dinero para financiar la guerra y solucionar los problemas de la Hacienda.
  • Realizar una reforma agraria para beneficio de los campesinos.
  • Ampliar la base social del liberalismo.
  • Incrementar la producción agraria.

La Desamortización afectó a 240.000 fincas rústicas y 30.000 urbanas, y con las ventas se estima que recaudaron 4.000 millones de reales. El clero se redujo a la mitad. De 2.067 conventos quedaron 41. El poder de la Iglesia quedó reducido, pero la desamortización no conseguiría sus objetivos. Los bienes incautados fueron subastados en grandes lotes, solo al alcance de las oligarquías más adineradas. Los grandes propietarios y los inversores burgueses acabaron controlando las subastas y acaparando las compras, quedando los pequeños y medianos propietarios excluidos del negocio de compra.

Los resultados de la desamortización no fueron los esperados. Las tierras no las tenían los campesinos ni se creó una nueva clase agraria, sino que quedaron en manos de la burguesía de negocios y de los grandes terratenientes. Los campesinos no mejoraron su situación, ya que cayeron en una situación peor de la que tenían, siendo ahora jornaleros.

Consecuencias de la Desamortización de Mendizábal

Las consecuencias de la desamortización fueron:

  • La menor obtención de beneficios de los esperados.
  • No aumentó la producción ya que los nuevos dueños no impusieron mejoras técnicas.
  • Las nuevas propiedades pasaron a tributar a Hacienda, esto ayudó a sostener los gastos de la guerra.
  • La mayoría de campesinos no podían acceder a las tierras por su precio y terminaron aguantando duras condiciones y unos sueldos miserables.
  • Hubo una ruptura entre la Iglesia y el Estado, que dejó de ser un estamento privilegiado.
  • Apenas varió la situación de la estructura de la propiedad de la tierra, incrementando el peso de los latifundios.
  • Hubo un gran atraso industrial en España, ya que se invertía en tierras en detrimento de la industria.
  • En el ámbito artístico y cultural se perdió mucho patrimonio, vendidos en subastas, además de los monasterios y conventos que fueron derrumbados.

El Período Entre Desamortizaciones (1840-1854)

Este proceso desamortizador entre 1840 y 1854 enfrentó a los partidos liberales moderados y progresistas. La victoria de los moderados en las elecciones de 1837 hizo que muchas subastas se pararan. La llegada de Espartero supuso una reactivación del proceso al ser declarados “bienes nacionales” las propiedades del clero secular. También se intentó solucionar el problema de los ingresos de la Iglesia mediante una ley que decreta 3 tipos de ingresos: Derechos de estola y pie de altar, una cuota de los feligreses de la parroquia y una contribución estatal del culto y el clero. Con la caída de Espartero durante la década moderada (1843-1854) las ventas son paralizadas y se devuelven a la Iglesia las propiedades que no habían sido vendidas.

Finalmente, se firmó el Concordato de 1851, por el que el Estado reservará una parte del presupuesto para un intento por compensar a la Iglesia de la pérdida de bienes desamortizados.

La Desamortización de Madoz (1855-1856)

Respecto a la desamortización de Madoz, durante el Bienio Progresista (1854-1856) el ministro de Hacienda, Pascual Madoz, completa el programa desamortizador, con una ley que fue promulgada el 1 de mayo de 1855. Incluía los bienes eclesiásticos que todavía no se habían vendido y los bienes comunales. Se ponían así a la venta todos los bienes amortizados, propiedades rústicas y urbanas, pertenecientes al Estado, a la Iglesia y a los municipios. Sus objetivos serán reducir la deuda pública, el déficit del Estado y contribuir a la industrialización y al desarrollo económico de España.

El procedimiento de venta intentó evitar los problemas de la desamortización de Mendizábal: abonando en las subastas un 10 % de entrada y el resto aplazado, será el pago en metálico.

Consecuencias de la Desamortización de Madoz

Las consecuencias de esta desamortización fueron la eliminación de la propiedad comunal, lo que provocó un agravamiento de la situación económica del campesinado, que no podía trabajar las tierras comunales. Además, la violación del Concordato supuso una nueva ruptura con la Iglesia. Narváez suprimió en 1856 la ley desamortizadora, pero el problema con la Iglesia se arrastró durante un siglo.

Conclusión

La desamortización supone uno de los cambios más importantes de la transición al liberalismo, aunque no consiguió algunos de sus objetivos, no se pudo llevar a cabo una reforma agraria y no solo no transformó la estructura de la propiedad, sino que acentuó la concentración de tierras en pocas manos, haciendo que muchos campesinos estuvieran sin tierras, esas tierras acabaron en manos de la burguesía o de la nobleza. La puesta en cultivo de grandes extensiones de tierra no precipitó una modernización pero sí un crecimiento de la producción. La venta de tierras contribuyó a reducir la deuda. La ruptura con la Iglesia no se solventará hasta la firma del Concordato de 1851. Por último, las consecuencias culturales fueron devastadoras, ya que muchas obras de arte fueron malvendidas. Además, numerosos edificios artísticos fueron abandonados y acabaron en ruinas.

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