Ocupación y Sociedad en los Reinos Cristianos Medievales: Modelos de Repoblación Peninsular

Los reinos cristianos en la Edad Media: Formas de ocupación del territorio y su influencia en la estructura de la propiedad. Modelos de repoblación y organización social.

Introducción: La Repoblación

La REPOBLACIÓN es el proceso de instalación de población cristiana (fundamentalmente campesinos y artesanos, pero también nobles y clérigos) en las tierras conquistadas a los musulmanes andalusíes. La llegada a esas tierras de población cristiana procedente del norte era necesaria para consolidar la conquista. Existieron diversos tipos de repoblación según el territorio a repoblar (con mayor o menor población preexistente) y según quiénes la dirigían (iniciativa individual, nobles, monasterios, concejos o el propio rey).

La repoblación de las tierras del norte (siglos VIII-X): Presura y Cesión

Entre los siglos VIII y X, la repoblación se limitó a las tierras situadas al norte de los ríos Duero y Ebro.

Reino Astur-Leonés y Castilla

En el reino astur se formó pronto una nobleza guerrera que empezó a apoderarse de las mejores tierras. También obtenían de la corona las comarcas más expuestas a cambio de defenderlas. Para trabajar la tierra, se llamaba a campesinos a los que se defendía de los ataques musulmanes; esta es la repoblación por CESIÓN. Esta modalidad también se aplicó a grupos de mozárabes emigrados desde el sur, que fundaron monasterios gracias a las donaciones de los monarcas.

La cuenca del Duero permaneció durante siglo y medio como región fronteriza de alto riesgo. Sin embargo, desde mediados del siglo IX, muchos campesinos cristianos optaron por ocupar la zona. Unos procedían del norte, huyendo de la servidumbre; otros eran mozárabes que abandonaban al-Ándalus. Los repobladores ocuparon la tierra de manera personal (PRESURA) y formaron comunidades de hombres libres que se organizaron en aldeas. Los reyes legalizaban estas ocupaciones reconociendo la propiedad campesina (pequeña propiedad) y evitaban que cayera en manos de los grandes nobles.

En Castilla se desarrolló, a partir del siglo IX, una sociedad particular de campesinos-guerreros que, al disponer de caballos, podían participar en las cabalgadas (expediciones de castigo y búsqueda de botín en territorio de al-Ándalus). Serán los caballeros-villanos, que con el tiempo se convertirán en baja nobleza.

Cataluña y Navarra

En Cataluña, los condes francos sancionaron legalmente la colonización de tierras (APRISIO), al tiempo que impulsaban la fundación de monasterios. Los condes catalanes y los reyes navarros también entregaban castillos y tierras a la nobleza militar a cambio de encargarles la defensa de la frontera, facilitando al mismo tiempo la fundación de grandes monasterios (cesión).

La repoblación entre el Duero y Sierra Morena y en el sur del Ebro (siglos XI y XII): Repoblación Concejil y Órdenes Militares

Repoblación Concejil

Entre el río Duero y el Sistema Central, la Corona promovió el proceso de colonización para asegurar su control de la región y limitar el poder territorial de las grandes casas nobiliarias. La repoblación (REPOBLACIÓN CONCEJIL) se organizó a través de grandes ciudades-concejos, bien defendidas, a las que se entregaba un territorio bastante extenso (el alfoz) y unos privilegios y libertades muy amplios (Fuero o Carta de población) para incentivar la llegada de repobladores. El Fuero de Sepúlveda, otorgado por Alfonso VI en 1076, se convertiría en el modelo para numerosas ciudades, entre las que destacan Ávila, Segovia y Salamanca.

En estos concejos, el grupo dominante era el de los caballeros villanos, que en las cabalgadas contra los musulmanes obtenían grandes ingresos del botín de guerra y pronto acapararon las principales magistraturas concejiles. Por debajo de ellos se encontraban los artesanos y los campesinos, muchos de los cuales vivían diseminados por las aldeas que formaban parte del alfoz. Eran los únicos que pagaban impuestos y formaban las milicias de los concejos cuando había que enfrentarse a los musulmanes.

El Sistema de Capitulación

En 1085, Toledo fue conquistada mediante un pacto de CAPITULACIÓN que permitía a la población musulmana seguir con su forma de vida y religión. Este sistema se empleó allí donde había una importante población musulmana. El pacto de rendición obligaba a la población islámica a abandonar la ciudad, pero les permitía establecerse en las zonas rurales. Las casas y tierras vacantes fueron entregadas en su mayor parte a la alta nobleza que había participado en la conquista, al arzobispado de Toledo y al patrimonio regio, que también se quedaron con un importante conjunto de propiedades. El resto de las tierras y viviendas disponibles (heredamientos) se entregó a los pobladores cristianos.

Si al principio la población autóctona (musulmana –mudéjar-, judía y mozárabe) era claramente dominante, poco a poco fue decayendo. Los musulmanes emigraron hacia el sur, los mozárabes fueron lentamente asimilados y castellanizados. Solo la población judía, instalada en sus barrios (juderías), siguió siendo importante, y además aumentó su número con la persecución sufrida por almorávides y almohades.

Valle del Ebro y Zonas de Frontera

Tras la conquista de Zaragoza, el valle del Ebro quedó en manos cristianas hasta el Sistema Ibérico. Eran tierras ricas, con abundante regadío y una población musulmana densa. Aquí también se dio el sistema de CAPITULACIÓN, que permitió la permanencia de los campesinos mudéjares. Los mudéjares convertidos al cristianismo (más o menos forzados) serán llamados moriscos, y permanecerán allí hasta finales de la Edad Media.

Al sur del Ebro, los reyes aragoneses dieron Fueros o Cartas de población a quienes se arriesgaran a repoblar una región de frontera (Soria, Almazán, Calatayud y Teruel). Aquí también se impuso la economía ganadera y el predominio de la caballería villana concejil como forma de vida dominante.

Las Órdenes Militares

El área de La Mancha hasta Sierra Morena fue durante el siglo XII zona fronteriza con al-Ándalus. Como era menos fértil que las tierras de la vega del Tajo, los incentivos para su colonización eran menores. Aquí serán las ÓRDENES MILITARES (ALCÁNTARA, SANTIAGO, CALATRAVA) las que organicen la repoblación, tras recibir de los reyes de Castilla y de León una gran cantidad de señoríos en el norte de la actual Extremadura y en las tierras de La Mancha. En torno a los castillos de las Órdenes, los campesinos trabajaban sus tierras (encomiendas) en régimen feudal a cambio de recibir su protección militar. En esta zona se desarrolló un poblamiento muy concentrado en ciudades rurales de gran tamaño, con enormes latifundios controlados por los miembros de las Órdenes.

La repoblación del sur (siglo XIII): Los Repartimientos

Las conquistas del siglo XIII se realizaron sobre las tierras más ricas y más pobladas de al-Ándalus. En estas áreas, el asentamiento de campesinos cristianos fue menor porque ya no había suficiente población en el norte para repoblar las nuevas tierras. Por esta razón, los beneficiarios de la repoblación fueron los grandes nobles y la Iglesia.

Andalucía y Murcia

Tras la conquista de los valles del Guadiana y del Guadalquivir y de la zona murciana en el siglo XIII, una parte de la población musulmana decidió huir a la Granada nazarí o al norte de África. Pero en su mayor parte permaneció (mudéjares), aunque relegada a las zonas rurales, siendo muy importante en las vegas del Guadalquivir o en la huerta de Murcia.

Aquí la repoblación se dio mediante el sistema de REPARTIMIENTOS. Tras la conquista, las propiedades de los musulmanes se distribuían en lotes:

  • De tamaño grande (donadíos) para la aristocracia y los grandes obispados (los de Toledo y Sevilla recibieron grandes extensiones de tierras).
  • De tamaño menor (heredamientos) que se repartían entre la nobleza de segundo orden y los caballeros de las ciudades y de la corte que habían participado en la conquista.
  • Pequeñas parcelas para los campesinos de las milicias concejiles.

En las zonas próximas a la frontera con el reino de Granada, fueron las Órdenes militares quienes recibieron la mayor parte de las tierras. En general, el reparto en grandes propiedades dio lugar a una estructura de la propiedad basada en el gran latifundio, que aún hoy permanece.

Después de la conquista, los grandes señores se dedicaron a presionar a los campesinos mudéjares para que les entregaran sus tierras. Esto, junto con la presión social cristiana, provocará a lo largo de la segunda mitad del siglo XIII una rebelión de mudéjares y moriscos en 1264. Tras ser brutalmente reprimida por las tropas de Alfonso X, se decretó una expulsión masiva de musulmanes.

Islas Baleares y Valencia

En Mallorca también se acudió a la repoblación por repartimiento. Tras la conquista, las tierras de los musulmanes se dividieron en dos partes. Una sirvió para premiar a los participantes en la campaña (vasallos, milicias ciudadanas y la Orden del Temple). La otra mitad se la repartió un puñado de magnates de la Iglesia y de la nobleza. En Ibiza y Menorca, casi toda la tierra quedó en manos de la aristocracia catalana, tras masacrar a la población musulmana y vender a los supervivientes como esclavos.

En el reino de Valencia, las capitulaciones de la mayor parte de las ciudades evitaron devastaciones y permitieron la permanencia de una población musulmana (mudéjar) muy abundante. Pero Jaime I adjudicó las tierras del interior a la nobleza aragonesa en régimen feudal, y muchos repobladores catalanes se instalaron en la costa y en las ciudades tras recibir pequeñas propiedades.

Conclusión: Legado de la Repoblación

Como conclusión al proceso repoblador, hay que decir que las distintas formas de repoblación determinaron, en los lugares donde se realizaron, una estructura de la propiedad y unas condiciones de vida campesina que permanecieron durante siglos. Este legado todavía hoy se puede rastrear, de modo especial en los enormes latifundios de la mitad meridional de la península y en el considerable poder acumulado por la Iglesia.

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