Propiedad, Imperio y Política: Desamortización, Crisis del 98 y Restauración Borbónica en España

Las Desamortizaciones en la España del Siglo XIX

El gráfico de barras verticales muestra los millones de reales de vellón (la peseta no se crearía hasta 1869) que el gobierno ingresó por las ventas producidas durante las desamortizaciones eclesiásticas y civiles. Este proceso abarca desde la Regencia de María Cristina de Borbón hasta un año antes de que finalice el reinado de Isabel II tras la Revolución Gloriosa de 1868.

Una desamortización es un proceso mediante el cual se liberan los bienes que estaban en las llamadas «manos muertas» (principalmente de la Iglesia y los municipios), permitiendo que pasaran a otras manos al dejar de estar vinculados a un mayorazgo o a una institución eclesiástica.

Etapas Principales de la Desamortización

Primera Etapa: Desamortización de Mendizábal (Regencia de Mª Cristina y Espartero)

Esta etapa (aproximadamente 1836-1844) se corresponde principalmente con el periodo de la Regencia de María Cristina y Espartero. Se centró en la venta de bienes del clero regular (órdenes monásticas y conventos), impulsada por Juan Álvarez Mendizábal.

La desamortización fue un proceso de ventas de bienes, fundamentalmente eclesiásticos al principio, impulsado por el gobierno liberal. Se inició formalmente con la Real Orden de Exclaustración Eclesiástica (junio de 1835) y los decretos de Mendizábal (1836) que decretaban la nacionalización y venta de estos bienes mediante subastas públicas.

Sus objetivos principales eran:

  • Reducir la elevada deuda pública.
  • Financiar la Primera Guerra Carlista.
  • Movilizar la propiedad (poner en el mercado bienes amortizados).
  • Fortalecer una clase de propietarios agrarios afines al régimen liberal.

Los resultados de la desamortización fueron muy desiguales y generaron debate. El proceso continuó con la Ley de Desamortización del clero secular (1841-1843) durante la regencia de Espartero, pero se interrumpió durante la Década Moderada (1844-1854).

Segunda Etapa: Desamortización de Madoz (Bienio Progresista y Final del Reinado Isabelino)

Durante la Década Moderada, los gobiernos moderados detuvieron el proceso desamortizador.

Con el Bienio Progresista (1854-1856), se reactivó con la Ley de Desamortización General de 1855, impulsada por el ministro Pascual Madoz. Esta ley afectó a diversos bienes:

  • Bienes eclesiásticos que aún no se habían vendido.
  • Bienes civiles: Propios y comunes de los ayuntamientos, y bienes del Estado.

La venta de bienes civiles aumentó considerablemente, ya que la mayoría de los bienes del clero ya se habían enajenado en la etapa anterior.

Durante el siguiente Bienio Moderado o Conservador (1856-1858), se intentó detener nuevamente la venta de bienes, especialmente los municipales.

En la última etapa (Unión Liberal y final del reinado de Isabel II, 1858-1867), se multiplicó la venta de propiedades civiles, correspondiendo a los últimos años del reinado isabelino antes de «la Gloriosa».

La Guerra Colonial y la Crisis de 1898

La España de la Restauración Borbónica coincidió con la gran expansión imperialista de las potencias europeas en el último cuarto del siglo XIX. Cánovas del Castillo intentó una política de «recogimiento» para proteger los restos del imperio español frente a potencias emergentes como Estados Unidos, pero fue imposible evitar la crisis.

Cuba: La Lucha por la Independencia

España había controlado Cuba desde el primer viaje de Colón. En el siglo XIX, los intereses españoles crecieron debido a la producción de tabaco y azúcar. Sin embargo, gran parte de la riqueza y la tierra estaba en manos de criollos (descendientes de españoles nacidos en Cuba).

A mediados de siglo, los hacendados criollos empezaron a mostrar descontento y a apoyar ideas autonomistas e independentistas, lo que debilitaba el apoyo al dominio español. Esto condujo a diversas revueltas:

  • Guerra de los Diez Años (1868-1878): Iniciada con el «Grito de Yara», culminó con el Convenio de Zanjón, que prometía reformas y autonomía.
  • Guerra Chiquita (1879-1880): Provocada por el incumplimiento español de las promesas del Convenio de Zanjón.

En la década de 1880, el nacionalismo cubano creció, liderado por figuras como José Martí y su Partido Revolucionario Cubano, que preparó una nueva rebelión.

La Guerra de Independencia Cubana estalló en 1895 con el «Grito de Baire».

  • El general Arsenio Martínez Campos intentó inicialmente una solución pacífica, pero la sublevación se extendió.
  • Su sucesor, el general Valeriano Weyler, aplicó una política represiva (reconcentración de campesinos) que tuvo graves consecuencias humanitarias y aumentó el apoyo a los rebeldes, especialmente desde Estados Unidos.

La intervención estadounidense creció debido a intereses económicos y estratégicos. La guerra se intensificó tras la misteriosa explosión del acorazado estadounidense Maine en el puerto de La Habana en febrero de 1898, de la que EEUU culpó a España.

Esto llevó a la Guerra Hispano-Estadounidense (abril-agosto 1898). La superioridad naval estadounidense fue decisiva, derrotando a las flotas españolas en Cavite (Filipinas) y Santiago de Cuba.

La guerra terminó con la derrota española y la firma del Tratado de París (diciembre de 1898), en el que España:

  • Renunció a toda reclamación sobre Cuba (que quedó bajo ocupación militar estadounidense hasta 1902, y luego bajo fuerte influencia).
  • Cedió Puerto Rico y la isla de Guam a Estados Unidos.
  • Vendió Filipinas a Estados Unidos por 20 millones de dólares.

En 1899, España vendió sus últimas posesiones en el Pacífico (islas Carolinas, Marianas y Palaos) a Alemania. Con esto, España perdía definitivamente los últimos restos de su vasto imperio de ultramar.

Filipinas: Otra Lucha por la Emancipación

Filipinas formaba parte del imperio español desde su conquista por Legazpi en el siglo XVI (1564). El creciente malestar se debía al descontento de la población contra la corrupción administrativa española, el gran poder de las órdenes religiosas y la falta de igualdad entre filipinos y españoles (un ejemplo temprano fue el fracaso del Motín de Cavite de 1872).

  • Entre los intelectuales reformistas destacó José Rizal, fundador de la Liga Filipina, que inicialmente buscaba reformas y autonomía, aunque acabó siendo ejecutado por los españoles en 1896.
  • Andrés Bonifacio, miembro de la Liga, fundó la sociedad secreta Katipunan, que defendía la revuelta armada para conseguir la independencia.

La insurrección filipina estalló el 23 de agosto de 1896 («Grito de Balintawak»), promovida por el Katipunan. Tras una dura represión inicial, el general Fernando Primo de Rivera consiguió firmar una tregua temporal con los rebeldes, el Pacto de Biak-na-Bato (1897).

Sin embargo, el estallido de la guerra contra Estados Unidos en 1898 provocó la generalización de la insurrección por todo el archipiélago, con apoyo estadounidense inicial a los rebeldes filipinos (liderados ahora por Emilio Aguinaldo). Las tropas españolas se vieron cercadas en Manila y finalmente capitularon ante los estadounidenses en agosto de 1898.

Puerto Rico: Autonomismo y Cesión

En Puerto Rico, durante los años 80 del siglo XIX, se desarrolló un movimiento criollo autonomista (destacando la Asamblea de Ponce de 1887), motivado por el descontento con la situación política y económica de la isla. España concedió una Carta Autonómica a finales de 1897, pero apenas tuvo tiempo de aplicarse antes de la invasión y cesión a Estados Unidos en 1898 como resultado de la guerra.

El Reinado de Alfonso XII y la Regencia de María Cristina (1875-1902)

El Reinado de Alfonso XII (enero 1875 – noviembre 1885)

Alfonso XII nació el 28 de noviembre de 1857. Llegó a España en enero de 1875, con 17 años, tras seis años de exilio (durante el Sexenio Democrático), habiendo sido educado en diversas instituciones europeas. Estaba decidido a reinar como un monarca liberal parlamentario, buscando la consolidación de la monarquía restaurada y la estabilidad institucional tras años de convulsiones.

Tuvo un corto reinado (murió con solo 27 años), pero consiguió cierta popularidad y sentó las bases del sistema de la Restauración.

Gobiernos Conservadores (enero 1875 – febrero 1881)

Los primeros años de su reinado estuvieron dominados por el Partido Conservador, con Antonio Cánovas del Castillo al frente. Su objetivo principal era afianzar el régimen y reforzar los poderes del Estado.

  • Constitución de 1876: Se aprobó una nueva Constitución de carácter moderado pero flexible, que permitía gobernar tanto a conservadores como a liberales (base del sistema canovista).
  • Fin del conflicto carlista (1876): El ejército, con la participación simbólica del rey, derrotó al último foco carlista en el norte, obligando al pretendiente Carlos VII a exiliarse. Como consecuencia, se suprimió gran parte del régimen foral vasco-navarro, aunque se mantuvo el Concierto Económico. Se adoptó una fórmula para extender el servicio militar obligatorio a estos territorios.
  • Pacificación de Cuba (temporal): Tras la derrota carlista, España pudo enviar más tropas a Cuba. El general Antonio Martínez Campos firmó la Paz de Zanjón (1878) con los rebeldes cubanos, prometiendo amnistía, reformas y cierta autonomía. El incumplimiento de estas promesas provocó la efímera Guerra Chiquita (1879-1880).
  • Reformas administrativas y políticas: Dirigidas a consolidar el régimen centralista y conservador. Destacan:
    • Ley de 1876 de control de los ayuntamientos (los alcaldes de las poblaciones importantes eran nombrados por la Corona).
    • Ley de Imprenta de 1879: Restringía la libertad de expresión y permitía el cierre de periódicos críticos. Esto impulsó iniciativas educativas al margen del Estado, como la Institución Libre de Enseñanza.
  • Otras medidas: Restablecimiento de buenas relaciones con el Vaticano (aunque sin un Concordato formal inmediato) y la derogación del matrimonio civil obligatorio del Sexenio.

Gobiernos Liberales (febrero 1881 – enero 1884)

Bajo el liderazgo de Práxedes Mateo Sagasta, los gobiernos liberales intentaron suavizar algunas de las restricciones conservadoras, permitiendo algo más de libertad de expresión y reunión. Sin embargo, el temor a la desestabilización y a perder el apoyo de los sectores más moderados limitó su acción y provocó su caída.

Durante este periodo se produjeron tres hechos que generaron alarma social:

  1. La represión contra «La Mano Negra» en Andalucía (1883), una supuesta organización anarquista secreta acusada de actos terroristas contra terratenientes (su existencia real es muy debatida por los historiadores).
  2. Huelgas importantes, como la de tipógrafos en Madrid.
  3. Un intento de pronunciamiento republicano liderado por Manuel Ruiz Zorrilla desde el exilio (1883), que fracasó rápidamente.

La Regencia de María Cristina de Habsburgo (noviembre 1885 – mayo 1902)

Alfonso XII murió prematuramente de tuberculosis el 25 de noviembre de 1885. Su segunda esposa, María Cristina de Habsburgo-Lorena, embarazada de quien sería Alfonso XIII, asumió la regencia.

Ante el temor de que la muerte del rey desestabilizara el régimen, Cánovas y Sagasta acordaron el «Pacto de El Pardo» (24 de noviembre de 1885, el día antes de la muerte del rey). En él se comprometieron a:

  • Apoyar lealmente la Regencia.
  • Mantener el sistema de turnismo pacífico en el poder.
  • No derogar la legislación fundamental aprobada por el gobierno anterior al cambiar el turno.

Tras la muerte del rey, Cánovas cedió el poder a Sagasta, iniciándose el llamado «Parlamento Largo» liberal (noviembre 1885 – julio 1890), caracterizado por una importante labor reformista:

  • Una Ley de Imprenta más permisiva.
  • Una Reforma militar.
  • La Ley de Asociaciones (1887), que legalizó sindicatos y partidos obreros.
  • La Ley de restablecimiento de los juicios con jurados (1888).
  • La aprobación del Código Civil (1889).
  • La culminación fue la Ley del Sufragio Universal Masculino (1890), aunque el fraude electoral (caciquismo, pucherazo) continuó adulterando los resultados.

Las primeras elecciones por sufragio universal (masculino) en 1891 dieron la victoria (amañada) a Cánovas (julio 1890 – diciembre 1892), cuyo gobierno se centró en cuestiones económicas y arancelarias (Arancel Cánovas de 1891).

En diciembre de 1892, Sagasta formó de nuevo gobierno y volvió a ganar las elecciones (mediante el fraude habitual). Lo más destacable de este periodo fue un intento de reforma administrativa y de gobierno en Cuba (Plan Abárzuza), que resultó insuficiente.

En marzo de 1895, ante el estallido de la insurrección definitiva en Cuba, Cánovas fue llamado de nuevo al gobierno para afrontar la crisis. Las medidas tomadas y el desarrollo de la guerra colonial marcaron sus últimos años, hasta su asesinato por un anarquista italiano (Michele Angiolillo) en 1897. Tras su muerte, Sagasta volvió a formar gobierno, teniendo que gestionar la fase final de la guerra y la desastrosa paz con Estados Unidos.

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